La literatura transforma la realidad, maniobra con ella, la interpreta o la exagera para explorar ideas o transmitir verdades emocionales y sociales.
Los libros nos permiten viajar en el tiempo, conocer otras vidas que hacemos nuestras a través de la lectura y “cambiar de piel muchas veces”, como nos dice mi amiga Rosely Quijano en su ensayo “Ángeles y demonios de la lectura”. Incluso aquellos libros que no son representaciones literales del mundo nos ofrecen reflexiones sobre nuestra sociedad que serán aquilatadas por cada persona de acuerdo con su propia historia y el contexto en el que viva.
Las obras literarias son reflejo de la vida, de los problemas que nos atraviesan de manera cotidiana, y ofrecen representaciones de los propios conflictos y experiencias humanas.
Por medio de personajes, escenarios y tramas, quienes escriben transmiten perspectivas sobre el mundo que los rodea, ya sea de manera objetiva o fantástica, tan cerca o lejos de nuestro paradigma de realidad como se pueda.
Algunas obras de la literatura contemporánea escrita en México por autores como Cristina Rivera Garza, Juan Pablo Villalobos, Hiram Ruvalcaba o Adán Medellín vienen a mi mente, y pienso que son claro ejemplo de cómo los libros y las historias que nos cuentan reflejan la realidad de nuestro país, violenta y dolorosa, descarnada y cruel.
En obras que son verdaderas joyas escritas en nuestros días, como por ejemplo “El invencible verano de Liliana” (2021) de Rivera Garza, o “Todo pueblo es cicatriz” (2023) de Ruvalcaba, los autores exploran el dolor de la pérdida, el narcotráfico, los feminicidios, la experiencia de crecer en entornos violentos y la insanidad a la que nos arrojan los crímenes que permanecen impunes.
La literatura escrita en Yucatán no es la excepción. Los autores contemporáneos con frecuencia retratamos la realidad social y, a veces, ponemos la lupa sobre problemas de los que es difícil hablar; verdades que son a menudo silenciadas o minimizadas por duras, dolorosas y, en ocasiones, bochornosas.
En su crónica “Sobrevivir al suicidio en Yucatán”, el escritor y periodista Mateo Peraza explora de manera profunda, por vía de estremecedores testimonios, una de las problemáticas más representativas de nuestro estado, “el más seguro de México”: el suicidio, mal por el que ocupamos el primer lugar en incidencia a nivel nacional. “¿Cómo llegamos a esto? ¿Es un asunto del alma yucateca?, ¿de su historia? ¿Es un asunto de salud pública?”, son algunas de las preguntas que este gran trabajo de Peraza, publicado en la revista “Gatopardo” en julio del 2024, intenta responder.
Hablar sobre el suicidio es hablar sobre nosotros, y si bien el trabajo de Peraza —crónica pura, pacto absoluto con la verdad— lo aborda desde el realismo más paralizante, otros textos literarios lo hacen desde la ficción, como “Voces desde el límite”, antología de historias cortas del Colectivo Literario Uayé, que verá la luz en los próximos días, cobijado por el sello editorial NITRO/PRESS.
Contenido
El libro del Colectivo, al cual me honra pertenecer, está integrado por doce cuentos de diez autores que, desde nuestra visión particular, narramos historias que retratan personajes inmersos en situaciones atravesadas por el dolor, la pérdida y la búsqueda del sentido de la vida.
El Colectivo Literario Uayé está integrado por Rossana Colomé, Patricia Guadarrama, Carlos Olais, María Elena Ponce, María Elena González, Verónica Leal, Antonio Cervera, Rodrigo Puerto, Adolfo Calderón y una servidora. “Voces desde el límite” es nuestro primer libro como agrupación y será presentado por primera vez en Ciudad de México mañana viernes, en la Feria Internacional de la Lectura del Palacio de Minería y, posteriormente, en nuestra Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey) el lunes 24 de marzo.
El libro no ofrece lecciones ni respuestas, tampoco soluciones; la literatura no persigue ese propósito. Antes bien, como toda pieza de arte, es una interpretación de la realidad. En este caso, las letras se transforman en el espejo a través del cual pretendemos mirarnos. Propuestos desde diferentes estilos y miradas narrativas, los textos dan visibilidad a la problemática como punto de partida para abrir el diálogo, para encender las alarmas y reconocer un pesar que a todos nos ha perseguido y alcanzado de manera directa o indirecta; para iniciar la reflexión sobre una realidad con la que hoy Yucatán tiene que vivir.—Mérida, Yucatán
erica.millet@gmail.com
Licenciada en periodismo y maestra en relaciones públicas; exfuncionaria del Ayuntamiento de Mérida y del gobierno del estado
