Durante años el Infonavit fue la mina de directivos, funcionarios, constructoras y financieras que, coludidos, hacían negocios millonarios con los préstamos de los derechohabientes, los descuentos y la mala calidad de las viviendas.

Las ganancias eran cuantiosas porque surgían desde las triangulaciones de constructores, funcionarios y los créditos de los trabajadores. Con esta alianza se tejían las redes para cobros anticipados de las viviendas, unas sin recibirlas, y las otras construidas con deficiencias y carencias de servicios.

La pequeñez de las casas y la construcción de baja calidad eran motivo de bromas, de críticas y denuncias, pero todo quedaba en el silencio y el Instituto fue saqueándose y dejando una estela de desconfianzas y corrupción.

Ante tantos abusos e irregularidades, denuncias y malestares, saqueo y corrupción, se puso en marcha una reforma para darle un nuevo rostro al Infonavit, pero los vicios del ayer dejaron huella y comenzaron a emerger las deficiencias y los negocios turbios.

A nivel nacional las autoridades federales dieron a conocer las irregularidades y los abusos descomunales que arrastró el instituto durante años y los negocios que se tejían entre funcionarios y constructoras en detrimento de la confianza y el dinero de los trabajadores, así como las reformas que buscan acabar con todas las anomalías.

Se desea ahora, ante tantas deficiencias y corrupción, que emerja una dependencia que apoye a los derechohabientes con créditos razonables, viviendas de calidad e incluso que las construya.

Nuestro estado no está exento de estas irregularidades y de los negocios turbios que funcionarios del Infonavit realizaban con empresas constructoras y financieras. El caso de Umán, es un botón de muestra, más no el único, que refleja los abusos a los trabajadores y las irregularidades en las viviendas.

Desde hace dos años los derechohabientes del Infonavit denunciaron en la Fiscalía de Mérida y en Umán las carencias de servicios en las viviendas de Jerusalén Residencial, la mala calidad y las casas no construidas, así como los descuentos sin recibir la vivienda.

Protestas

Las protestas de estos trabajadores, que incluso algunos dejaron de trabajar para evitar los descuentos, se dieron desde diciembre del año pasado con más intensidad, incluso tomaron simbólicamente la dependencia.

No hubo en este fraccionamiento, como en otros, supervisión de los trabajos de las constructoras por parte de los funcionarios y directivos del Infonavit. En 2022 se entregaron unas viviendas, sin agua y con “diablitos” para obtener la electricidad, ante funcionarios de esa dependencia y nadie notó las carencias, ni la falta de viviendas.

Hace unos días el delegado del Infonavit, Mauricio Sahuí Rivero, informó que el Instituto ha denunciado a las constructoras Sucovisa y Comasa y a la financiera Yabo Capital, así como a quienes resulten responsables, por el incumplimiento a los derechohabientes, la mala calidad en la construcción y el manejo irregular de los créditos.

Ya era hora, porque estas anomalías se han arrastrado sin que se haga algo a favor de los trabajadores. Sin embargo, en estos ilícitos están involucrados funcionarios y ex funcionarios del Infonavit, pues fueron cómplices con las constructoras y financiera. Que la máscara del encubrimiento no los oculte.

Se recordará que un funcionario, el que otorga los créditos, es familiar de los directivos de la constructora Sucovisa. Y aquí hay un importante eslabón de triangulaciones millonarias que beneficiaron a unos en detrimento de los derechohabientes. Aquí es necesario investigar.

Con las nuevas reformas, el Infonavit podrá ahora construir las viviendas, y con los antecedentes que existen hay que estar más atentos con las constructoras y la calidad de las viviendas. Si antes, cuando era una dependencia que otorgaba créditos y únicamente supervisaba las construcciones, los funcionarios y directivos se coludían con las constructoras para sacrificar calidad y viviendas a tiempo, ahora que tendrá a la mano construcción, compra de material y todo lo demás, los negocios ilícitos podrían ser más redituables.

Casas

Recientemente, se firmó el convenio para la constitución del Programa de Vivienda para el Bienestar y se construirán en este sexenio, según lo anunciado por el gobernador, 19, 500 viviendas en la entidad, además de Mérida en otros 48 municipios en el interior, de las cuales el Infonavit construirá 9,500 y Conavi las restantes.

En este año se construirán 2, 500 casas, cuando menos, 1, 500 el instituto y mil el Conavi, por tanto el Infonavit estará presente. Y aquí es donde deberá existir vigilancia estricta y los ojos de los derechohabientes muy abiertos ante cualquier irregularidad que surja.

Si hay nuevas reformas para cambiar al instituto es necesario que personas comprometidas, honradas y con deseos de trabajar estén como directivos y funcionarios. Habrá más dinero, más contrataciones, más poder para decidir lugares, terrenos, constructoras y trabajadores.

Esperemos que las denuncias contra las constructoras, la financiera y quienes resulten responsables de las irregularidades y abusos sigan su curso, se sancionen a los responsables de los ilícitos y se les haga justicia a los derechohabientes.

Fuera máscaras de impunidad a funcionarios, ex funcionarios y directivos del Infonavit. Si hay un Programa de Vivienda en Yucatán, entonces hay que terminar con los disfraces de favoritismos, nepotismo y baja calidad. Es decir, terminar en el instituto con el carnaval de corrupción. —Mérida, Yucatán

marpero53@yahoo.com.mx

Profesor

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