La muerte del pequeño Johan, “Peloncito”, por desnutrición y violencia intrafamiliar sacude a la sociedad y pone en la mesa de discusión estos males que ponen en peligro a muchos menores, incluso a jóvenes y adultos.
El menor vivía en una colonia de Kanasín, con la madre y su pareja sentimental, en un ambiente hostil, de malos tratos, golpes, drogas y sin alimentación adecuada. En el fatídico día recibió una golpiza que, aunado a su endeble y desnutrido cuerpo, fue fatal. Sin embargo, en la autopsia de la Fiscalía se reveló que la muerte fue por desnutrición severa.
La ignorancia sobre la importancia de la alimentación, la violencia, el alcohol y las drogas pueden llevar con más facilidad a los pequeños de una familia a la desnutrición. Los adultos, la madre, el padre o ambos, se sumergen en el mundo de las drogas y se olvidan de la comida, del afecto y las atenciones que deben recibir los hijos.
Las dos mujeres adultas que vivían con Johan no solo no lo alimentaban adecuadamente, sino que lo golpeaban, lo maltrataban y el poco dinero que tenían lo invertían en drogas.
“Peloncito” vivió un infierno sin que nadie se diera cuenta, o mejor dicho, los vecinos lo veían, lo comentaban, lo denunciaban, pero ninguna autoridad acudía a rescatar al pequeño.
No ponerle interés a la alimentación, la baja economía de las familias, el alcoholismo, la drogadicción y la violencia en el hogar pueden ser eslabones que encadenen a los pequeños en un ambiente de agresividad, sin protección y sin nutrientes para su crecimiento y salud integral. Al final son los golpes o la desnutrición, o ambos factores juntos, los que llevan a fatídicos desenlaces.
Con la desnutrición un menor o cualquier persona puede contraer diversas enfermedades. La falta de nutrientes en tiempos prolongados puede llevar a un desequilibrio al organismo, al colapso de los órganos internos y a la muerte.
Es sorprendente, pero la anemia y la desnutrición son la causa de muertes en muchos estados en la actualidad. El lamentable fallecimiento de “Peloncito” saca a relucir el flagelo que acecha a los niños: la desnutrición, pero ésta se agrava cuando se mezcla con la violencia.
El Inegi reportó en 2023 que la desnutrición y otras deficiencias nutricionales fueron la “decimoquinta causa de defunción en el país” con 5,952 personas fallecidas. Sin embargo, en los últimos cinco lustros la desnutrición se redujo, porque en 1998 era la décima causa de muerte en el país con 10, 492, pero hoy es todavía un grave problema.
Yucatán ocupa el primer lugar a nivel nacional, porque la desnutrición es la novena causa de mortalidad general, en un listado de 20 entidades, con 291 personas fallecidas en 2023, y este mal está presente en muchos estados.
La muerte del pequeño Johan muestra el panorama desolador de muchos niños que carecen de alimentos nutritivos, pero, además, están inmersos en la drogadicción y la violencia. Aquí se mezcla el debilitamiento físico y emocional, lo que causa estragos en su crecimiento, músculos, organismo en general y en lo afectivo, su seguridad y autoestima.
La pobreza reduce los alimentos en la mesa, pero aun así hay padres que se preocupan por darles a los hijos la comida, el afecto y la protección. Pero cuando las drogas o la violencia, o los dos elementos juntos, se presentan en el hogar entonces se olvidan de la alimentación de los pequeños, de sus sentimientos y emociones.
El pequeño comienza a enfermarse, a perder peso, a no alcanzar su talla de acuerdo con la edad y a sufrir los malos tratos, las humillaciones y a sentirse relegado, triste, solo.
Duda
¿Dónde estaban los otros familiares de Johan, sea el padre, tíos, tías o abuelas? ¿Por qué lo abandonaron si todos veían que el niño y sus hermanos estaban inmersos en un ambiente de drogas, agresión y abandono?
Las autoridades deben estar atentas en estos casos en donde los menores viven el abandono, drogas y violencia en el hogar. Es necesario ir a rescatar a esos niños y hacerse cargo mientras se localiza a algún familiar que desee protegerlos.
Es importante también programas, pláticas y diversas informaciones que lleguen a los hogares y escuelas para reflexionar y hacer conciencia sobre la importancia de la nutrición en los pequeños, principalmente. Hay anemia, obesidad y desnutrición en muchos niños y niñas, entonces sí es necesario y urgente que las autoridades implementen algo para atacar estos problemas.
Johan, “Peloncito”, vivió un infierno en el hogar: con hambre y agresiones. Al final perdió la vida por desnutrición y la golpiza recibida.
Esta lamentable muerte muestra que la desnutrición, los malos tratos y el abandono son un flagelo que acecha a muchos menores en sus propios hogares. La desnutrición, dicen los especialistas, no duele por sí misma, sino los dolores de las enfermedades que se contraen por ese mal, pero en la sociedad sí hay dolor por el infierno que vivió y sufrió Johan.— Mérida, Yucatán
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