Mario Maldonado Espinosa.

Fue el 16 de marzo por la noche cuando ocho jóvenes fueron asesinados en Salamanca, Guanajuato. Pertenecían a la parroquia de San José Mendoza.

La Arquidiócesis de México, en su sitio de internet “Desde la fe”, publicó que los jóvenes fueron asesinados en un ataque armado. El ataque ocurrió cuando los jóvenes se encontraban en una cancha de usos múltiples cerca de la iglesia cuando, de acuerdo con medios locales, llegó al lugar un grupo de hombres armados y abrió fuego de manera indiscriminada.

En la zona del ataque armado, que dejó también cinco heridos, agentes y peritos forenses encontraron más de 50 casquillos de armas largas y hallaron impactos de los disparos en la fachada de la iglesia. Este hecho causó mucha tristeza e indignación entre la sociedad mexicana.

Posteriormente el Vatican New, sitio oficial de noticias del Vaticano, presentó un comunicado en el que señalaba que en un contexto de creciente violencia que afecta de manera alarmante a los jóvenes de México, la Iglesia Católica emitió un mensaje de solidaridad y acción, invitando a los agentes de pastoral de adolescentes y jóvenes a unirse en la tarea urgente de construir la paz en el país.

Este pronunciamiento surge en respuesta al trágico asesinato de ocho jóvenes en la parroquia San José de Mendoza, Salamanca, varios de los cuales eran miembros activos de la Pastoral Juvenil.

Ante este episodio, la Pastoral Juvenil Latinoamericana y Caribeña (PJ) se adhirió a la oración con sus familias y comunidades, clamando por la paz y la justicia. “Que su testimonio de fe y entrega —escribió la PJ— siga iluminando nuestro caminar. En medio del dolor, seguimos creyendo en un mundo donde reine el amor de Cristo”.

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), en su comunicado emitido con motivo de esta tragedia, expresó su cercanía y solidaridad con las familias de las víctimas y con todas aquellas que, a lo largo de la actual crisis de violencia, han perdido a un ser querido.

La Iglesia, dice la CEM, alzando su voz en este difícil momento, ha mostrado una vez más su compromiso con la protección de los más vulnerables y la promoción de la paz.

En las redes sociales de la CEM un grupo de jóvenes valientes alzaron la voz manifestando textualmente lo siguiente: “¡Ya basta! Ni una vida más, ya basta de llevarse a mis amigos, ya basta de que nos mientan, ya basta de utilizarnos de carne de cañón, basta de violentar a mi hermana, ya basta de un país que empeña nuestro futuro, nuestros, sueños, nuestras vidas mientras la sociedad mira hacia otro lado y el gobierno insiste en negar la realidad.

“Ya basta de que mi mamá tenga que buscar a mis hermanos sin descanso, porque nadie más los busca. Ya basta de no generar opciones de trabajo digno. Ya basta que nos maten mientras jugamos futbol. Ya basta de que sospechen de mi si me matan. Y porque ya basta, hoy toca construir la paz. Exigir a las autoridades a comprometerse con nuestro futuro, a garantizar nuestra seguridad, a preservar nuestras vidas, a generar condiciones de presente y de futuro para cada uno.

“Hoy nos toca construir la paz, solidarizarnos con las víctimas de la violencia, con quienes buscan sin descanso, con quienes hoy no pueden imaginar un futuro en este país, recuperar los territorios y las instituciones capturadas, que las palas y picos no busquen sueños truncados; que los zapatos no dejen de hacer ruido al andar, hombro con hombro. Desde las empresas, universidades, la sociedad civil, los colectivos y decirle al gobierno ya basta, ya basta de un país que empeña nuestro futuro. Ni una vida más”.

Los jóvenes mexicanos han hablado. Ya no quieren más cultura de la muerte.— Mérida, Yucatán.

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@mariomaldonadoe

Especialista en Derecho Parlamentario y Técnica Legislativa

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