Una antinomia se define como una contradicción entre dos preceptos legales o dos principios racionales.
Las ideas no pueden vivir en lo abstracto y es en la colisión de la realidad donde sus efectos se hacen patentes. Decía el gran F. Scott Fitzgerald que la prueba de una inteligencia de primer orden es la habilidad de sostener ideas opuestas en la mente al mismo tiempo y aun así mantener la habilidad de funcionar.
Un análisis de primer orden requiere la capacidad de sostener una antinomia, lejos de maniqueísmos y tópicos baratos, y aun así funcionar.
Primera antinomia. El caso de Teuchitlán desveló dos ideas que pueden entrar en colisión, pero que no son excluyentes. Es un hecho que la utilización del concepto “campo de exterminio” no fue al azar. La filología y el estudio de la semántica nos deja claro que la asociación de “exterminio” nos remite a los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial.
El uso interesado de esta asociación fue otro vil intento de una oposición (lo que sea que eso represente) raquítica y exasperada que no logra formular una propuesta de país que no pase simplemente por negar el proyecto de la Cuarta Transformación.
Pero una cosa es revelar la naturaleza de la oposición y otra muy diferente es negar la realidad de nuestro país. México sigue viviendo una crisis en materia de seguridad. El rancho Izaguirre no era un campo de exterminio, pero sí era un campo de adiestramiento. Esto no puede ser tranquilizador en ningún caso.
Segunda antonimia. El caso Cuauhtémoc Blanco es muy significativo porque pone a flor de piel las contradicciones de Morena como partido y como movimiento.
La escritora Sabina Berbam afirmó que quitarle el fuero al exgobernador de Morelos era históricamente más importante que llenar dos zócalos con banderitas guindas. Lo comparto.
Por un lado, está el impulso de transformación, el temple, la defensa irreductible de la soberanía nacional, el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum. Por otro lado, vicios pasados: grupos al interior del partido que acuerdan pactos de impunidad que dañan severamente la credibilidad del partido, malos resultados, formas y actitudes que no corresponden al movimiento que representan, etc.
Una de las preguntas que más me hago como analista es la siguiente: ¿Es suficiente el liderazgo de la presidenta Sheinbaum para caminar esa cuerda tan inestable como lo es el ejercicio del poder en un contexto externo tan volátil (Trump) y en un contexto interno no tan cohesionado (diferentes grupos de poder en Morena?
Vivimos en antinomias, todo el tiempo.— Mérida, Yucatán.
Licenciado en Psicología.
El caso Cuauhtémoc Blanco es muy significativo porque pone a flor de piel las contradicciones de Morena como partido…
