El transporte sustentable, accesible y digno que surgió como el gran proyecto del gobierno anterior, ahora está “insostenible financieramente”, con deudas, improvisaciones y un déficit millonario.
¿Qué pasó? ¿Acaso no hubo planeación, ni estudios técnicos, ni un trabajo administrativo honrado? Al parecer, como sucede en este tipo de proyectos, nació con el pie izquierdo, sin la adecuada planeación, con favoritismos en las concesiones, negocios turbios y derroche en la compra excesiva de unidades, lo que al paso del tiempo se salió de control, se dañaron los presupuestos y surgieron deudas y un déficit que se incrementa. Todo en perjuicio de los ciudadanos.
El Va y Ven, proyecto de Mauricio Vila que buscaba modernizar el transporte público y ofrecer un servicio de calidad, se convirtió en un negocio para unos cuantos y no el servicio esperado para los yucatecos. El derroche, los favoritismos en subarrendamientos de terrenos, las negligencias y las deudas propiciaron esta inestabilidad financiera, el fracaso, el fin de aquel discurso modernizador.
En el informe que rindió el director de la Agencia del Transporte de Yucatán en el Congreso del Estado salió a relucir el déficit existente de 1,857 millones de pesos que arrastra el sistema de transporte Va y Ven que lo convierte en “insostenible financieramente”.
Jacinto Sosa Novelo habló de “irresponsabilidad, prisas políticas e improvisaciones”. Es lamentable para los meridanos y yucatecos que las grandes obras de los gobiernos se queden inconclusas, tarden en construirse con costos elevados, sean inadecuadas al final o el derroche, el mal manejo de las finanzas y las deudas las lleven al fracaso.
Tenemos muchos ejemplos: Las lámparas chinas, el “paso deprimido”, el Palacio de la Civilización Maya, remodelaciones de las calles céntricas y de la Plaza Grande, la clínica de Ticul, el Va y Ven, el Gran Museo Maya y demás.
Los presidentes municipales, gobernadores y los funcionarios buscan con estas obras hacer negocios, pues otorgan concesiones y contratos a los amigos o incluso a funcionarios, se inflan las cantidades, se realizan deudas millonarias sin pensar, al final vienen los elefantes blancos, pagos mensuales de intereses y herencias multimillonarias de un gobierno a otro.
Para comprobar lo anterior solo basta mirar, cuando menos, los cinco últimos gobiernos municipales y los tres estatales
El gobierno de Mauricio Vila firmó un contrato para pagar un total de $22.200,000 por la renta por 15 años del predio donde se construyó el Centro de Transporte Modal (Cetram) Norte”. Es más, horas después del nuevo gobierno, Rafael Hernández Kotasek, todavía al frente de la ATY, firmó con Nicxa Inmobiliaria un contrato de hipoteca del tablaje 1911 por un crédito de $64,655,000 con Banorte. ¿Todo a espaldas del gobernador o hubo alguna información y acuerdos?
Ahora bien, veamos la deuda contraída. La ATY se compromete a pagar $1.637,931.30 al mes durante 15 años. Al año son $19,655,175,60. El gobierno pagará casi 295 millones de pesos durante 180 meses.
Los empresarios que subarrendaron el terreno son amigos de Mauricio Vila: Emilio Alberto Loret de Mola Gómory y Ana Gabriela Cejudo Valencia, ésta fue funcionaria con Ivonne Ortega y asesora de Comunicación Institucional en el gobierno de Vila. ¿Hubo conflicto de intereses por parte del gobernador de ese momento? ¿Por qué no se compró el terreno u otro similar? ¿Favorecía a todos los involucrados este contrato millonario?
Estas deudas escandalosas crecen y se arrastran cuando los proyectos se realizan sin analizar, sin estudios técnicos, con favoritismos a los amigos y familiares, por capricho del gobernante y porque se ve el beneficio personal o de unos cuantos y no el de los ciudadanos.
El oropel de los Va y Ven lo vemos ahora en toda su magnitud, elegantes, cómodos y confortables, pero dentro del sistema de transporte hay deudas, negligencias, irregularidades, favoritismos y el hedor característico de la corrupción.
Mauricio Vila prefirió irse y en su vaivén, de la Ciudad de México a Mérida, está tranquilo, cómodo, en silencio, así como se le ve en las sesiones del Senado. No quiso quedarse, ni incorporarse a sus negocios. No quiere saber, ni enfrentar, lo que comienza a surgir, prefirió su propio vaivén.
Ya hay renuncias del director general de planificación del transporte público, Aldo Tadeo Salomón López y otros funcionarios. También, según lo anunciado, hay una denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción en contra de un funcionario. Pero es necesario que ante este atraco descomunal y multimillonario surjan más denuncias y las autoridades investiguen y deslinden responsabilidades. Es más, el anterior titular de la ATY y el mismo exgobernador Vila pueden comparecer y decir mucho de lo que hicieron.
A pesar de lo insostenible financieramente del Va y Ven y las deudas, el titular de la ATY hizo el compromiso de “poner orden y por delante el interés del pueblo, y a construir un sistema de movilidad realmente justo, eficiente y humano”. Y el gobernador Huacho Díaz Mena señaló “No hacer negocio del transporte público en beneficio de unos cuantos, por el contrario, tiene que estar al servicio de los yucatecos”.
El Va y Ven de Vila será depurado, al parecer por lo anunciado, de todo ese hedor de corrupción y se buscará el transporte público de calidad que merecen los yucatecos. Ese es el compromiso del actual gobierno. Si se logra habría que aplaudirlo por todos los yucatecos, pero si este festín multimillonario sigue entonces quedaría mal el gobierno y seguiremos pagando las culpas y las deudas de un gobernador más. —Mérida, Yucatán
marpero53@yahoo.com.mx
Profesor
