Cien años, diez décadas, veinte lustros, una centuria, un siglo, son palabras que se pronuncian con facilidad y rapidez, pero para una persona, una empresa, un periódico, este tiempo es una vida, por todo lo experimentado: alegrías, tristezas, penurias, obstáculos, reveses, triunfos.
El Diario de Yucatán, El Periódico de la Vida Peninsular, está de plácemes por su aniversario cien de vida, pues fue fundado el 31 de mayo de 1925. Pero esto implica redoblar el compromiso con los yucatecos, continuar en la lucha cotidiana por la democracia, la verdad, la justicia y la libertad.
No es fácil mantenerse de pie, incólume, evitando caer en el abismo de las tentaciones económicas y del poder. Es satisfactorio cruzar esos pantanos y llegar a la otra orilla, después de cien años de trayectoria, con el mismo ebúrneo plumaje de los primeros días.
Sin embargo, en este trayecto periodístico, desde la Revista de Mérida en 1906, la Revista de Yucatán en 1912 y posteriormente el Diario de Yucatán en 1925, el peligro acechaba. Hubo presiones y amenazas, cárcel y exilio para Don Carlos R. Menéndez González, sabotaje y quema de talleres, pero el fundador no se doblegó ante los embates de los gobernantes.
Después de las incautaciones de la Revista de Yucatán y destrucción de talleres, oficinas y edificio en mayo de 1924, en septiembre de ese año, después de la reaparición de la Revista, llegó otro vil ataque que le arrebató al fundador lo material del órgano informativo, pero no la pasión por el periodismo independiente.
Del fuego, de la destrucción y las cenizas, como el Ave Fénix, surgió el 31 de mayo de 1925 el Diario de Yucatán, pero las amenazas, presiones y acciones violentas seguían presentes. Sin embargo, esas agresiones eran combustible para el corazón apasionado de Don Carlos R. Menéndez González.
Esa antorcha luminosa por la verdad, la justicia y la democracia es la que ha pasado de mano en mano durante este siglo. En 1961 Don Carlos R. Menéndez González entregó la luz luminosa a Don Abel Menéndez Romero, en 1986 recibe la antorcha Don Carlos R. Menéndez Navarrete, y en la actualidad ese fugo lo tiene Don Carlos R. Menéndez Losa.
Sin prensa libre, ni libertad de expresión, cualquier país, estado o comunidad estaría a merced del autoritarismo, la tiranía y los abusos de los gobernantes, dirigentes y funcionarios en general. Lamentablemente, se busca manipular a periódicos y periodistas, sea con poder, dinero o con presiones, amenazas y agresiones. El periodismo continúa siendo una profesión de riesgo.
El Diario, curtido desde su nacimiento por las agresiones y persecuciones, ha navegado en el buque de la verdad y la justicia a pesar de los turbulentos oleajes que surgen en determinados momentos, ondeando la bandera de la libertad y con un timón conducido sin titubeos, ni altibajos.
El Diario ha estado presente en los hogares de los yucatecos. En lo personal tuve contacto con el periódico en la infancia, en el proceso de aprendizaje de la lectura y escritura. Mi abuelo lo compraba y mi abuela, más diligente y cercana a mí, utilizaba los titulares para que los deletreara. Así leía: Sucesos de Policía, Avisos Económicos, Diario de Yucatán y los títulos de algunas noticias.
Ya en mi juventud inicié a escribir en las paginas del Diario. En 1986 viví la persecución y el despido laboral por el gobernante en turno de esa época por dos artículos que criticaban los favoritismos que surgían en el Colegio de Bachilleres de Umán. Inicié una lucha jurídica, con el apoyo del Diario y de los ciudadanos, y, aunque los jueces locales dieron un fallo negativo, las autoridades del Tribunal Superior de Justicia otorgaron un veredicto positivo, que fue un triunfo para la libertad de prensa y expresión.
El Diario llega a los cien años con una gran historia, vivencias, anécdotas y experiencias mil. Una centuria de lucha y compromiso por la verdad, la justicia, la democracia y la libertad. Acorde con los tiempos de la tecnología e innovación, el Diario se fortalece con Grupo Megamedia, y su periodismo de investigación se convierte en un baluarte para la sociedad y un dolor de cabeza para los gobernantes y funcionarios.
En este trayecto hay muchas personas que pusieron su huella y otras que siguen en este andar de un siglo de libertad. El compromiso se redobla en este aniversario. Brindemos por los presentes y los ausentes. Más años de vida al Diario. Enhorabuena.— Mérida, Yucatán
marpero53@yahoo.com.mx
Profesor
