Fernando Ojeda Llanes (*)

Las empresas medianas y grandes que manejan gran cantidad de productos y tienen que hacerlos llegar a los consumidores o intermediarios, requieren, en sus operaciones dinámicas, departamentos de logística, centros de distribución (Cedis) y su distribución. De éstos depende que la venta se realice con eficiencia y contribuyen a su crecimiento. Sin embargo, se encuentran con grandes retos y dificultades para su eficiencia.

Estos departamentos, aunque suene reiterativo, son elementos claves en la cadena de suministros de cualquier empresa.

En un mundo empresarial cada vez más competitivo y globalizado, las compañías se enfrentan a un reto constante: entregar productos de manera rápida, eficiente y rentable, es una red invisible pero fundamental, muchas veces desconocido para el consumidor final, es un engranaje que hace que un producto proceda desde la fábrica local o de cualquier lugar del mundo, hasta las manos del cliente.

La logística, considerada la columna vertebral de la cadena de suministro, abarca todas las actividades necesarias para recibir, mover y almacenar productos. Desde la planificación de la demanda hasta la gestión de compras, inventario y el transporte, busca optimizar tiempos, reducir costos y garantizar que los productos lleguen en condiciones óptimas.

Un componente esencial dentro de esta estructura son los Centros de Distribución o Cedis. Estas instalaciones actúan como lugares estratégicos donde se almacenan productos, se preparan pedidos y se coordinan despachos. Lejos de ser simples almacenes, están altamente tecnificados y permiten una gestión ágil de grandes volúmenes de mercancías, existen empresas en que funcionan veinticuatro horas, con sistemas automáticos para acelerar la preparación y envío de una enormidad de pedidos por día.

Como la parte final del sistema de suministros es la distribución, implica llevar el producto desde el Cedis hasta el punto final, ya sea un punto de venta, una tienda minorista o directamente al consumidor, la eficiencia es crucial, pues: la rapidez y precisión en la entrega es un factor importante para el cliente, de esto consiste su fidelidad o retiro.

En esta época, con el crecimiento constante del comercio electrónico y la demanda de entregas inmediatas, la logística y distribución se han convertido en áreas estratégicas. Las empresas que invierten en tecnología, rutas inteligentes y sistemas de gestión integrados no solo reducen sus costos, sino que también aumentan su competitividad y capacidad de respuesta ante imprevistos.

Resolver los problemas de logística y distribución es clave para aumentar la eficiencia, reducir costos y ofrecer un mejor servicio al cliente.

Cito algunos ejemplos de las estrategias y acciones que pueden aplicarse para lograr su eficiencia: hacer un diagnóstico de los cuellos de botella identificando los puntos críticos por retrasos en las entregas, si el inventario se tiene a la vista, verificar sobrecostos en el transporte, errores que pueden proceder desde los pedidos hasta la facturación.

Optimizar los inventarios implementando sistemas de gestión en tiempo real con los ERP adecuados, aplicar los modelos de productos ABC, justo a tiempo o mínimos y máximos para evitar no solo el sobreinventario, sino el desabasto. Analizar la rotación por producto a efecto de tomar mejores decisiones de compra.

Respecto a la transportación, efectuar técnicas de digitalización y automatización usando software logístico para coordinar las rutas, flotas, productos, inventarios. Sistemas de seguimiento de los vehículos por GPS para medir tiempos en forma real.

A veces se olvida que también los choferes deben ser capacitados, no solo en el uso de su equipo, sino en la logística en general. Llevar registros estadísticos por kilometraje, consumo de combustibles, llantas y mantenimiento.

La comunicación entre los diferentes departamentos involucrados en esta operación en tiempo real es imprescindible; utilizar sistemas automáticos de alertas para resolver problemas críticos.

Los indicadores KPIS son de suma importancia para medir la exactitud en el cumplimiento de los pedidos, el tiempo de entrega, costos, el nivel de satisfacción del cliente. Seleccionar aliados outsourcing que sean confiables y tengan experiencia e infraestructura adecuada.

En conclusión, el beneficio de mejorar las operaciones de logística y distribución es claro al reducir costos, puntualidad y precisión en las entregas, mayor control, lograr adaptarse rápida y eficazmente a los cambios del mercado, muchas cosas más, pero lo más importante es conservar la lealtad del cliente y obtener otros nichos de mercado y poder competir con una mejor arma operativa.— Mérida, Yucatán

Doctor en investigación científica. Consultor de empresas

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