A finales del mes de abril del presente año, el actual director de la Agencia Estatal de Transporte (ATY), Jacinto Sosa Novelo, se comprometió a “rescatar” el transporte público “como un derecho, no como un negocio ni como una mercancía”.

En su comparecencia en el Congreso local lanzó una serie de acusaciones graves en contra de la administración estatal anterior, que presidió el exgobernador Mauricio Vila Dosal.

Durante el informe de la ATY en el Congreso, el vallisoletano, afirmó que el gobierno panista anterior estableció contratos millonarios para unas cuantas empresas y que el sistema es financieramente insostenible, con un déficit anual de mil 860 millones de pesos a costa del pueblo.

Específicamente, dijo que se adquirieron 733 nuevas unidades que son más confortables “y bonitas”, pero inadecuadas en muchos casos para las distintas calles y vialidades de Mérida, Valladolid y Tizimín. Indicó que las dimensiones, tipo, características y la abrupta cantidad de adhesión en el número de camiones al sistema “Va y Ven”, sin mediar estudio técnico alguno de movilidad, ha resultado como un verdadero despropósito.

El problema es que, la fobia de Sosa Novelo contra todo lo que huela a PAN, ha llegado al extremo de satanizar las modernas unidades del “Va y Ven”, que son aceptadas por la inmensa mayoría de la población y que representan el primer y exitoso esfuerzo gubernamental de brindar a la población un servicio moderno, eficiente, con aire acondicionado y con alta tecnología, sin manejo de efectivo y accesible a todos los ciudadanos.

Debido a las fobias políticas del director de Transporte no se han adquirido nuevas unidades del “Va y Ven” para continuar con el proyecto de sustituir paulatinamente los camiones vetustos e incómodos del sistema de transporte; es más, están regresando a las calles de Mérida las “cafeteras” que el gobierno de Vila Dosal ya había “jubilado”. Incluso, en el norte de Mérida, en la zona de Altabrisa, me he topado con varias de esas “cafeteras renacidas” que al pasar nos recuerdan la dramática realidad de nuestro México, el triste retorno a la visión populista y tercermundista de los gobiernos de Morena.

Es urgente que el gobernador tome cartas en el asunto y exija al director de Transporte dejar de lado sus fobias y ponerse a trabajar en la modernización del transporte público, en crear nuevas rutas, en habilitar y darle uso a los paraderos por los que se pagan millonarias rentas, si no se pueden cancelar los contratos que dijeron son “vil negocio”.

Un ejemplo es el paradero por el que se pagan más de 20 millones de renta al año y que se ubica enfrente del puente del periférico a la altura de la entrada de Conkal a Mérida. Ahí se pueden observar locales comerciales abandonados, la hierba alta y en total abandono las instalaciones. Si se está pagando que se habilite y reciba a más rutas, incluyendo aquellas que vienen del interior del Estado, para facilitar la movilidad de los usuarios.

A Sosa debe reconocerse que logró frenar el negocio millonario que representaba el proyecto de cambio de color de los camiones del “Va y Ven”, de azul panista a guinda morenista, que hubiera representado una erogación de más de $100 millones de recursos públicos. Un gasto innecesario.

Con esa misma enjundia debería enfocarse en sacar de las calles a los vetustos autobuses y continuar con la modernización del sistema de transporte.

Lo dejo de tarea.— Mérida, Yucatán

rogergonzalezherrera@yahoo.com.mx

Profesor

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