De Muna a Peto, miles de campesinos yucatecos están viviendo un drama de proporciones épicas, porque la Comisión Federal de Electricidad (CFE) está desconectando el servicio de energía a decenas de unidades productivas, porque los usuarios no están logrando pagar los elevados cobros que les están llegando al quedar fuera del Programa Especial de Energía Eléctrica para el Campo de Uso Agrícola.

No es que, dicho Programa, haya desaparecido, lo que sucede es que finalizaron las concesiones que a los productores les tenía otorgado la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y, para renovarlas, no está siendo flexible la institución que tiene como función administrar, regular, controlar y proteger las aguas nacionales.

Si bien, la Conagua es laxa en regular a las empresas porcícolas que contaminan y también es accesible para proporcionar permisos a empresas cerveceras para explotar el vital líquido que fluye en nuestro subsuelo, con los campesinos yucatecos es rigorista e insensible.

De hecho, en el transcurso de la semana pasada, la CFE subcontrató a empresas yucatecas para bajar las “cuchillas” de las instalaciones eléctricas de varias unidades productivas. Lo anterior, movilizó a decenas de campesinos que protestaron violentamente en las oficinas de la paraestatal en Ticul e, incluso, en Akil, productores de 70 unidades de riego, detuvieron a los empleados de esas empresas particulares y los llevaron a las instalaciones de la Fiscalía de Tekax acusándolos de robar las “cuchillas” eléctricas.

Miles de productores y sus familias están siendo afectadas y ninguna autoridad del gobierno del Estado ha intervenido para detener esta arbitrariedad y exigir una tregua a la CFE en tanto los productores logran cumplir con los engorrosos trámites burocráticos que les ha impuesto la Conagua.

Según informó el Diario de Yucatán, el día 26 de marzo del año pasado, en su Sección Local, dos altos funcionarios de la CFE admitieron alzas en el pago de la energía eléctrica del 3% al 72% en el primer trimestre del 2024. En aquel entonces, a nadie pareció importarle que el gobierno federal eliminara a 3,704 productores de Yucatán del Programa Especial de Energía Eléctrica para el Campo de Uso Agrícola, a raíz de nuevos trámites y requisitos ante la Conagua, que se impusieron sin antes asesorar y advertir a los productores.

En consecuencia, ya sin el subsidio federal, los pagos de energía eléctrica subieron hasta en un 72%; con lo cual, muchos campesinos tuvieron que desconectar definitivamente sus equipos de riego y, otros, consideraban retirarse de la actividad agropecuaria, pues ya les resultaba imposible pagar el consumo de energía eléctrica sin el subsidio federal. Sin embargo, la realidad es que, si no producen, no tendrán para subsistir y para lograr sus cosechas; los campesinos, mayormente citrícolas, tienen que regar.

Antes de tomar posesión como gobernador de Yucatán, Joaquín Díaz Mena, instaló una mesa de “atención, asesoría y seguimiento” entre funcionarios de la Conagua, de la CFE y de la Secretaría de Desarrollo Rural del Gobierno del Estado para, supuestamente, “revisar caso por caso, sobre todo aquellos que de alguna manera perdieron su subsidio por la falta de algún requisito en su trámite” (Diario de Yucatán, nota: “Huacho Díaz anuncia mesa de trabajo entre productores y CFE, por subsidios y adeudos”, 6 de agosto de 2024).

Por otra parte, a los campesinos se les dijo que siguieran regando sus plantaciones y, por consecuencia, consumiendo energía eléctrica, porque, en teoría, se pactó una tregua con la CFE. Incluso, los productores hablan de que se firmó una “minuta” (acuerdo) entre los integrantes de la citada comisión. No obstante, la tregua no ha sido respetada por la paraestatal y, dicha comisión, ha sido como “la carabina de Ambrosio”.

Lo que la CFE y la Conagua están realizando en el campo yucateco es una tremenda injusticia, porque, al despojar a los campesinos del subsidio de las tarifas eléctricas, le dan el tiro de gracia al campo yucateco. Lo anterior, no obstante que, en reciente visita a Yucatán, la presidenta de la República afirmó temerariamente que hay suficiente energía eléctrica y habrá más en nuestro Estado.

Al parecer, la mandataria no está bien informada, porque a los campesinos yucatecos les están restringiendo la energía eléctrica. Como se dice coloquialmente, los están dejando sin luz. ¿Alguien le informará antes de que crezcan las protestas de Muna a Peto?

Lo dejo de tarea.— Mérida, Yucatán

Profesor

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