Las bellezas naturales y arqueológicas, la exquisita y variada gastronomía, la tranquilidad que se respira y la hospitalidad de los habitantes, conforman un oasis y esto es un imán para que la gente de otros estados y países vengan a vacacionar, a trabajar, incluso a radicar en nuestro estado y país.

Yucatán y México en general han crecido ante el flujo de personas que han llegado a establecerse y a vivir y a convivir entre nosotros.

La llamada gentrificación tiene ventajas, pero también desventajas y riesgos.

La derrama económica es un apoyo para fortalecer a las diversas comunidades y ciudades, aunque esta economía puede elevar los precios en general, principalmente de los terrenos y las viviendas, así como transformar en parte las costumbres y la cultura de las comunidades.

En el Centro Histórico de nuestra ciudad, en diversas comisarías y en la costa yucateca ya se dio este fenómeno poblacional. Ante esto, en los últimos años el arribo de personas extranjeras, principalmente, han elevado los precios de los bienes inmuebles considerablemente.

Nos hemos acostumbrado a vivir y convivir con personas de diversos lugares. Sin embargo, hay de todo en la viña del señor, y así como hay gente foránea respetuosa, amable y productiva existen también quienes conforman el reverso de la medalla.

Recientemente, un español irrumpió en una cafetería céntrica de nuestra ciudad con gritos, insultos y amenazando a la empleada para que baje el volumen de la música. Además de las agresiones el catalán rompió varios objetos. Fue detenido y días después liberado al llegar a acuerdos con la agredida y los dueños del local.

En varias partes de la costa yucateca diversos extranjeros han cerrado parte de las playas para evitar que los pobladores y vacacionistas transiten cerca de sus viviendas porque esas partes de la playa “son propiedad privada”. La intervención de las autoridades ha resuelto estos casos, aunque algunos extranjeros sacan a gritos y molestos a los visitantes.

En CDMX

Un caso reciente que ha sacudido las redes sociales e impactado a la sociedad es la actitud agresiva, discriminatoria, clasista y prepotente de una argentina en contra de un policía. Por estacionarse y no depositar la moneda requerida en el parquímetro el uniformado iba a colocar un inmovilizador en una llanta y poner la multa respectiva, pero la mujer perdió los estribos y lanzó una diatriba de insultos con el rostro descompuesto y resaltó despectivamente el color de la piel del agente.

La argentina ante la presión mediática se ha disculpado, pero el uniformado ha puesto una denuncia ante la Fiscalía de la Ciudad de México para que las autoridades investiguen y sancionen de acuerdo con las leyes vigentes.

En el Senado, ante este caso que se viralizó en el país y el mundo, surgió una iniciativa de una senadora de Morena para reformar el artículo 83 de la Ley General Para Prevenir y Erradicar la Discriminación en México, para que el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación informe al Instituto de Migración cuando un extranjero cometa una acción discriminatoria.

Norma migratoria

También se busca modificar el articulo 64 de la Ley General de Migración para que si algún extranjero comete una acción discriminatoria le sea cancelada la visa y su residencia temporal o permanente.

Los extranjeros, ante esto, están en la mira porque algunos han abusado de la hospitalidad y estadía en el suelo yucateco y mexicano, y en vez de convivir con respeto buscan agredir, ofender y discriminar a los mexicanos. Y ahora con la aprobación de estas nuevas leyes algunos podrían abandonar el país.

Empero, lo importante también, además de las sanciones legales, es analizar estos casos y reflexionar sobre estas actitudes de discriminación, pues también entre nosotros, los yucatecos y mexicanos en general, se dan casos de discriminación y prepotencia.

Por tanto, en los hogares y las escuelas deben estar presentes el respeto a los demás y evitar toda señal de discriminación, prepotencia, rechazo y marginación. Somos diferentes en género, pensamiento, trabajo, habilidades y preferencias, por eso es necesario el respeto para lograr una mejor convivencia con los demás.

Ejemplo

Eduquemos con el ejemplo. Si los niños y adolescentes ven que sus padres, maestros y demás adultos no discriminan, no insultan, no agreden, no son prepotentes, no son racistas, entonces aprenderán a desenvolverse en un ambiente de diálogo, respeto y búsqueda de soluciones.

Digamos no a la discriminación. Todos somos iguales, somos seres humanos, aunque con diferencias.— Mérida, Yucatán

marpero53@yahoo.com.mx

Profesor

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