Algo está pasando en la administración estatal, pues muchos funcionarios están descontrolados, dando tumbos, fuera de ritmo, conflictuados entre ellos y no aterrizan todavía en suelo firme los proyectos, programas y planes gubernamentales.
En la Secretaría de Educación, en Salud, el Isstey, otras dependencias y el transporte Va y Ven se señalan diversas irregularidades, abusos, derroche y problemas financieros que lesionan a los usuarios, derechohabientes y a los ciudadanos en general.
Pero a pesar de los señalamientos, de las fugas y malos manejos económicos no hay la información suficiente para conocer a fondo los problemas, ni hay las investigaciones pertinentes para rastrear a los causantes de estos deslices económicos y abusos, ni qué se hace para mejorar.
El Va y Ven, proyecto estrella de Mauricio Vila, se ha convertido en un serio dolor de cabeza para el gobernador Joaquín Díaz Mena. De acuerdo con la información de autoridades de la Agencia de Transporte de Yucatán, después de supuestos análisis y estudios, la situación económica de este sistema de transporte es “insostenible”, con deudas, derroche, sin ganancias, con compras desproporcionadas y otras irregularidades.
Ante este caos financiero el gobernador señaló recientemente que el Va y Ven es una “herencia maldita”. Pero, ¿Qué pasó con este transporte? Era el proyecto ambicioso de Vila durante su gobierno y requería de apoyos económicos y el compromiso de todos los involucrados, autoridades y concesionarios, para sacarlo adelante. ¿Por qué se fue de picada?
¿Acaso se convirtió en un negocio para unos cuantos? ¿Nació sin estudios serios y a la ligera? ¿No se escucharon las opiniones de los expertos ni se priorizaron las necesidades de los usuarios? Se convirtió en un oropel con ruedas, hermoso por fuera, pero corroído por dentro por los abusos y el derroche.
Si hay una situación financiera deplorable propiciada por el derroche, los abusos y el mal manejo de los presupuestos, es necesario entonces informar ampliamente a los ciudadanos de esta situación e investigar a las autoridades anteriores de la Agencia de Transporte de Yucatán y al mismo exgobernador Mauricio Vila. Es importante que expliquen los adeudos, las compras excesivas y la endeble economía heredada. ¿Por qué un sistema que se presumía de sostenible pasó a ser “insostenible”?
Vila se fue y dejó su herencia. Buscó la tranquilidad y la protección política en el Senado, con viáticos, guardaespaldas y vehículos. Ahora piensa dejar la senaduría e ir a estudiar un posgrado.
Pero también el exgobernador dejó, al parecer, un maleficio sobre el Va y Ven, pues desde que llegó Huacho Díaz al gobierno, el transporte tuvo situaciones inesperadas: más accidentes entre las mismas unidades y contra otros vehículos, atropellamientos a peatones, escasez de tarjetas, más protestas de usuarios por el transporte, una usuaria rompió una ventana al sentirse sola en la noche porque el conductor bajó a comprar comida, así como actitudes inusuales de otros usuarios.
El Va y Ven es un proyecto importante y necesario para mucha gente. Urge buscar soluciones. No pueden restringirse las unidades o incorporar camiones viejos. Los meridanos y yucatecos en general merecen un transporte de calidad.
El gobernador se ha comprometido a mejorar el Va y Ven. Ha buscado apoyos económicos de la Federación y se ha reunido con las autoridades de la ATY y con empresas concesionarias para fortalecer los compromisos y buscar soluciones para ir por un transporte eficiente, confortable y accesible.
Huacho Díaz Mena tiene un gran reto, pero si hay compromiso de todos los involucrados, rediseños profundos, darles voz a los expertos, escuchar a los usuarios y un trabajo honrado se puede romper el maleficio de Vila y convertir la herencia maldita en una herencia sana para la próxima administración. Y esto lo aplaudiría el pueblo.
Sin embargo, si siguen los enfrentamientos entre los funcionarios, la falta de información a los ciudadanos, los privilegios, los abusos, el derroche, entonces esta maléfica herencia se intensificará y seguiremos arrastrando los maleficios en donde cada gobierno desaparece los presupuestos, causa estragos financieros y lo sostenible lo convierte en “insostenible”, y cada sexenio estas herencias malditas las pagamos los ciudadanos.— Mérida, Yucatán
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Profesor
