El pasado 25 de julio, el Inegi publicó los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (Enigh) 2024. Esta encuesta, que se levanta cada dos años, ofrece una radiografía del ingreso y el gasto de los hogares en todo el país, permitiendo ver cuánto ganan las personas, en qué gastan, cómo viven y qué condiciones enfrentan. Sus datos pueden analizarse desde múltiples enfoques: pobreza, consumo, gasto alimentario, salud, educación, vivienda, entre otros. Pero en esta primera entrega, queremos poner el foco en un aspecto estructural: las brechas de ingreso que persisten en Yucatán.
Entre 2022 y 2024, el ingreso corriente promedio por hogar en Yucatán pasó de 22,976 a 26,657 pesos mensuales, lo que representa un aumento real del 16%. Este ingreso corresponde al total del hogar, que en promedio en Yucatán está formado por 3.3 personas.
Esta cifra permite dimensionar las condiciones materiales que enfrenta una familia en el estado.
Las brechas son una forma de mirar cómo se distribuye el ingreso entre distintos grupos sociales, y por tanto, cómo se reparte el bienestar. Cuando las brechas son pequeñas, significa que la economía genera oportunidades más o menos parejas. Pero cuando las brechas son amplias y persistentes, como ocurre en Yucatán, estamos ante señales de que la estructura económica favorece a ciertos sectores o territorios, mientras excluye sistemáticamente a otros. Las brechas no son un accidente: son el reflejo de cómo está organizada la economía y de qué tan justa o desigual es la distribución de los recursos que produce.
Y si como sociedad aspiramos a mayor justicia social, entonces es ahí —en las brechas— donde deben intervenir las políticas públicas. Porque cuando la economía no distribuye equitativamente, la acción del Estado puede desempeñar un papel correctivo o redistributivo frente a desigualdades persistentes.
Los datos de la Enigh 2024 muestran con claridad esas diferencias. Los hogares del primer decil, es decir, el 10% con menores ingresos, obtuvieron en promedio 6,268 pesos mensuales, mientras que los del décimo decil alcanzaron 81,772 pesos. Un hogar del último decil gana más de 13 veces lo que uno del primero. En cuanto a género, los hombres en Yucatán reportaron un ingreso mensual de 11,967 pesos, y las mujeres apenas 7,631 pesos, lo que representa una brecha del 36%. En el plano étnico, quienes se identifican como indígenas ganaron en promedio 8,649 pesos mensuales, frente a los 13,538 pesos de quienes no se identifican como tales. Si se observa solo a quienes hablan lengua indígena, el ingreso desciende aún más, a 6,997 pesos, es decir, apenas el 52% de lo que perciben quienes no son indígenas. Finalmente, las personas con discapacidad reportaron ingresos promedio de 7,524 pesos mensuales, mientras que quienes no presentan limitaciones funcionales recibieron 10,160 pesos, una diferencia del 25.9%.
Una de las brechas más persistentes en Yucatán es la que existe entre zonas urbanas y rurales. En 2024, los hogares ubicados en áreas urbanas tuvieron un ingreso corriente promedio de 27,972 pesos mensuales, mientras que los hogares rurales reportaron 17,986 pesos. La diferencia es del 55.5%. En 2022, esta brecha era del 52.2%, lo que confirma que la desigualdad territorial no solo se mantiene, sino que se ha ampliado. Esta distancia no es menor: significa que, en promedio, vivir en un entorno rural en Yucatán implica enfrentar menores oportunidades económicas, menores ingresos laborales y más vulnerabilidad estructural. Estas cifras no solo describen desigualdades individuales, sino que reflejan patrones estructurales persistentes en la economía regional. Las brechas no son únicamente diferencias estadísticas, sino señales de que la inclusión económica y la igualdad de oportunidades aún no se materializan para amplios sectores de la población. Documentarlas y visibilizarlas es un primer paso necesario para su comprensión. Su reducción, en cambio, dependerá de decisiones colectivas sostenidas y de políticas que reconozcan la raíz estructural de estas desigualdades.— Mérida, Yucatán
Doctor en Economía y profesor de la Facultad de Economía de la Uady
