Fernando Ojeda Llanes (*)

En un gobierno corporativo, cuando el director de la empresa presenta el presupuesto anual para aprobación del Consejo de administración, este debe incluir los ingresos, costo, gastos y las inversiones requeridas.

En ocasiones el presupuesto de las inversiones no se presenta al mismo tiempo que el de los ingresos y gastos, en mi opinión deben presentarse juntos y si en el transcurso del ejercicio se requiere nueva maquinaria, planta o equipo para el crecimiento, sea orgánico o inorgánico, se presenta al consejo la solicitud con el proyecto de inversión respectivo.

Se acostumbra —como he mencionado en escritos anteriores— utilizar en reuniones ejecutivas terminología americana, en esta ocasión me referiré a lo denominado Capex, siglas del término inglés Capital Expenditure y que en español significa gastos de capital —en México se denomina presupuesto de inversiones—; sin embargo, como ya casi se instituyó esa terminología, por tal motivo me referiré a su significado financiero y contable.

A diferencia del gasto corriente, el Capex no se consume de inmediato: se transforma en activos que acompañarán a la organización en su camino de crecimiento, eficiencia y competitividad. En términos financieros, no es lo mismo gastar que invertir: gasto (en inglés OPEX, Operating Expenditures): corresponde a los desembolsos que permiten la operación cotidiana de la empresa —sueldos, alquileres, servicios públicos, mantenimiento, etc.—, se reconocen de inmediato en el estado de resultados porque agotan su beneficio en el corto plazo. Inversión (Capex): se refiere a las erogaciones destinadas a adquirir, ampliar o mejorar activos que generarán beneficios a lo largo de varios años, como edificios, maquinaria, sistemas tecnológicos o infraestructura. No se registran como gasto directo —sino que al ser adquirido, como activo fijo en el balance general—, y se va depreciando con el tiempo. Dicho de otra manera: el gasto mantiene viva a la empresa hoy, la inversión asegura su vida mañana.

Toda inversión nace de una necesidad identificada por las áreas operativas: gerentes y directores transforman requerimientos técnicos en proyectos que puedan cuantificarse financieramente. El área financiera, liderada por el director general, evalúa la rentabilidad y el riesgo, utilizando indicadores en lo que se denomina proyecto de inversión que en forma enunciativa contiene rendimiento sobre el activo, tasa interna de retorno, valor actual neto, o el período de recuperación del capital, esto permite comparar con otros y priorizar aquellos que se alinean con el plan estratégico.

Existen las dudas en cuanto quién autoriza las inversiones; se resuelve esto aplicando políticas al respecto que puede ser: el director general aprueba las inversiones de rango medio, siempre dentro de los límites definidos en las políticas internas. Aquí la capacidad de leer el mercado y aprovechar oportunidades resulta decisiva. Cuando los montos o el impacto estratégico son considerables, la decisión pasa al Consejo de Administración, quien procura cumplir con los objetivos de largo plazo y garantiza la transparencia en el uso de los recursos, de acuerdo con el mandato de los accionistas de la empresa en su asamblea general.

En cuanto a la autorización de los accionistas, se considera última instancia si la inversión compromete la estructura patrimonial, implica endeudamiento extraordinario o supone un cambio sustancial en el rumbo de la empresa; aunque no participan en cada decisión de Capex, tienen la última palabra en proyectos transformadores.

Respecto a los registros, se puede observar con lo antes descrito, que el Capex es como una relación de inversiones que son requeridas para cumplir con los objetivos de la empresa, no aparecen en la contabilidad, cuando ya se realiza el pago, es entonces cuando se convierten en una inversión real y contablemente se registra en el balance general en el rubro de activo fijo.

Se puede resumir que el Capex, aunque su traducción “gastos de capital” (menciona gastos, por el que sabemos no es inversión y de aquí viene su confusión semántica), debe ser entendido como solicitud de inversión y no como simple gasto, exige un proceso de autorización escalonado que fortalezca la disciplina financiera y la legitimidad de las decisiones.

Desde los gerentes que detectan la necesidad hasta los accionistas que respaldan los grandes proyectos, cada nivel del gobierno corporativo cumple una función precisa. En ocasiones ya registrado como activo fijo, hay quienes le siguen denominando Capex, y esto es lo que trae controversias semánticas en las reuniones ejecutivas. En mi opinión, en México, al estar ya registrado en el balance general pierde su denominación de Capex y debe llamarse activo fijo o inversión de largo plazo.— Mérida, Yucatán

Doctor en investigación científica. Consultor de empresa

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