Jesús Retana Vivanco

¿Buen día, o buenos días? Siempre me pregunté si estaba bien dicho Buen día o era  Buenos días a pesar de que solo es un día. A que obedece esta curiosa figura lingüística muy común en nuestro lenguaje sin usar el plural no para indicar cantidad real, sino para dar fuerza, intensidad, afectividad o simplemente énfasis a lo que se dice. Se usa mucho en la literatura y en expresiones coloquiales.

El idioma español no solo cumple con la función de comunicar hechos de manera objetiva, sino que también refleja emociones, matices sociales, respeto o incluso juegos retóricos.

Plural expresivo

Una de las formas más interesantes de este fenómeno es el plural expresivo que se acompaña de otras variantes como el plural mayestático, el plural de modestia y el plural de cortesía. Esos usos no se limitan a marcar cantidad sino aportan matices, significativos que le dan riqueza a la lengua.

No siempre significa “muchos” sino que busca resaltar la emoción. Puede expresar respeto, exageración, cortesía o ironía. Lo vemos muy seguido en sustantivos, adjetivos o incluso en pronombres.

Queremos agradecerles

Algunos ejemplos de plural en expresiones de afecto: Cómo están mis niños, aunque solo haya uno. Como cortesía dicho a una sola persona pero con respeto: Queremos agradecerles su atención. Los que destacan la exageración literaria: Qué fuertes están las lluvias. O aquel del ejemplo inicial: Buenos días.

El plural expresivo no indica número exacto sino énfasis emocional afectivo o de estilo.

Otro uso peculiar es el plural mayestático, que emplea el plural “nosotros” para hacer referencia a una sola persona normalmente de gran autoridad. Era típico de reyes, papas, lideres religiosos, quienes decían frases como: “Nos alegramos de tu triunfo”. En ese caso, el plural funciona como símbolo de poder. Aunque hoy se utiliza con menor frecuencia, todavía aparece en contextos literarios.

¿Como están ustedes, querido lector?

El plural de modestia le llaman a aquel que también recurre al “nosotros” para hablar de uno mismo, pero en este caso el objetivo no es engrandecer la figura de quien habla sino suavizar la afirmación y evitar parecer arrogante ejem: En este estudio, hemos querido demostrar; cuando el trabajo fue realizado solo por él. De esta manera, la primera persona en plural, funciona como una estrategia de cortesía y humildad intelectual. O bien este otro: ¿Cómo están ustedes, don José?, el plural no implica varios destinatarios, sino un trato respetuoso.

Estos usos a veces tan comunes del idioma, no solo son una herramienta de comunicación, son también un vehículo de cultura y sensibilidad. Así, una simple variación formal, como convertir un singular en un plural, transforma por completo la carga expresiva del mensaje. Al estudiar estas manifestaciones, reconocemos que la lengua no es un código inmutable, es un organismo vivo que se adapta a nuestras necesidades sociales y afectivas. Y es precisamente en esos matices donde radica la verdadera belleza del castellano –voy a usar castellano, como decía mi maestro de Literatura–. Es la posibilidad de decir más de lo que literalmente se dice.

Si comienza tu mañana de este día y vas a leer un rato el periódico, Déjanos decirte, querido lector, que has tenido una buena elección y Nos permitimos darte los buenos días.— Mérida, Yucatán, 6 de octubre de 2025

X (antes Twitter): @ydesdelabarrera

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