El gobernador Joaquín Díaz Mena va a la baja en la aceptación de los yucatecos. De la votación copiosa en las urnas para lograr la gubernatura del estado por Morena, ahora va en picada estrepitosamente.
¿Qué está pasando en el gobierno en este primer año considerado de ensayo y error? ¿Acaso los yerros de los funcionarios han sido más que las buenas acciones, a tal grado que la confianza y las esperanzas de los ciudadanos se resquebrajan?
Desde el principio de la administración se le criticó a Huacho Díaz los nombramientos de tantos personajes políticos del pasado. Los llamados chapulines, esos que cambiaron la camiseta y se refugiaron en un partido que les prometía poder, puestos y un futuro político.
Y los conflictos internos comenzaron desde el principio. El primer escándalo dio como resultado la primera renuncia por un violento enfrentamiento entre dos funcionarios. Y las pugnas continuaron y continúan por la búsqueda de más poder. Hay renuncias continuas y enroques en donde se siguen pagando los apoyos de campaña y en los puestos se colocan a personas sin la experiencia y el perfil requeridos.
Se le crítica a Huacho Díaz no atacar frontalmente la corrupción, no solo por las denuncias contra la administración de Mauricio Vila por pagos excesivos, derroche, un déficit de 808 millones de pesos y otras irregularidades, sino también de los funcionarios del actual gobierno acusados de abusos, extorsión y otras irregularidades.
Las investigaciones se estancan, los expedientes se pierden y las dependencias Anticorrupción se convierten en simples ornamentos.
Transporte
El Va y Ven, proyecto de la administración anterior, fue calificado de “herencia maldita” por la crisis financiera, los derroches, costos elevados en infraestructura y por ser insostenible económicamente. Se criticó, pero no hubo denuncias por parte del gobierno para investigar al exgobernador Mauricio Vila, ni al anterior director de la Agencia de Transporte de Yucatán.
Sin embargo, un segundo estudio reciente sobre este sistema de transporte arroja resultados diferentes. Ya no es catastrófica la situación, pues sí es sostenible haciendo algunos ajustes entre los concesionarios y el pago del kilometraje y mejorar las unidades, además de que los usuarios aprueban este sistema. Cambia el panorama, cambia el discurso.
Un escándalo de corrupción cubrió a la Secretaría de Salud. Funcionarios de la dirección de Protección contra Riesgos Sanitarios fueron denunciados ante la Fiscalía por extorsión, pues a los dueños de un restaurante les exigían pagar una multa, otorgar una dádiva y una mensualidad de 30 mil pesos para evitar futuros problemas.
El silencio se hizo, Un mes después, el director de Protección contra Riesgos Sanitarios, Domitilo Carballo Cámara, saltó a la palestra para declarar que el personal del restaurante quiso extorsionar a las autoridades. Insólito, pero real. Hasta ahora no hay sanciones, ni despidos. Todos en sus mismos puestos y a seguir con la extorsión, pero ahora con discreción. ¿Qué dice la Fiscalía sobre esto?
Lamentablemente, el influyentísimo y la impunidad siguen haciendo de las suyas. Todo combate a la corrupción queda en el discurso, en el papel, simples palabras y promesas. Huacho Díaz prometió combatir la corrupción en la administración de Mauricio Vila, éste hizo algo similar contra Rolando Zapata, éste acusó a Ivonne Ortega, pero al final nada pasa. Todos se cubren las espaldas y superan en irregularidades a su antecesor.
Cabezas
Ante este río revuelto de ineficiencias, abusos, extorsiones, renuncias, amiguismos y demás, el denominado “gobierno paralelo”, cuyas cabezas visibles son el empresario consentido, Mario Millet Encalada, y Dafne López Martínez, coordinador de asesores del gobierno, moverá con más libertad sus hilos para obtener mejores puestos y más poder para el futuro político que se avecina.
Hay un gobierno y un gobernante en picada, a la baja en la aceptación de los yucatecos. La confianza de los ciudadanos se resquebraja, pues los funcionarios no responden a las necesidades de los ciudadanos. Siguen los abusos de poder, el derroche, los viajes innecesarios, la ineficiencia.
Se deseaba un cambio, algo diferente en el gobierno, pero son los mismos rostros del ayer. Son políticos reciclados que tratan de conformar un rostro y un cuerpo nuevo. Se promete un renacer de democracia, justicia y honradez. Pero en este primer año de gobierno vemos a un Frankenstein, conformado con retazos de políticos del pasado. Y el resultado: un renacimiento de influyentismo, derroche, extorsiones, nepotismo y de más de lo mismo.
Si no surge el liderazgo, la política de servicio y una depuración en dependencias como la Secretaría de Salud, la Secretaría de Educación, el Isstey, la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, Secretaría de Infraestuctura, Agua Potable y demás, el monstruo de mil retazos devorará al gobernante y el gobierno seguirá a la baja en el tobogán de la corrupción.—Mérida, Yucatán
Profesor
