De muy poco servirá el exitoso operativo militar en el poblado de Tapalpa, donde fue acorralado y muerto el jefe de capos Nemesio Oceguera Cervantes, alias “El Mencho”, si no viene secundado con una serie de acciones que conduzcan al desmembramiento del poderoso cártel Jalisco Nueva Generación.
La historia del pasado domingo, por demás peliculesca y violenta, ya la hemos vivido en México en anteriores ocasiones sin que después sucediera gran cosa.
Recordará la intrépida operación en contra de Arturo Beltrán Leyva que se llevó a cabo el 16 de diciembre de 2009, en Cuernavaca, Morelos, y donde el sicario junto con varios de sus compañeros, fueron abatidos por elementos de la Marina Mexicana.
El cártel Beltrán Leyva sobrevivió por años a la caída de su jefe y lo mismo ocurrió años después con la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán en un conjunto de condominios en Mazatlán, Sinaloa, un 22 de febrero de 2014 durante la Operación Gárgola, operada también por la Secretaría de la Marina.
Y cosa parecida sucedió tras la recaptura de Guzmán Loera el 8 de enero de 2016, en Los Mochis, Sinaloa, tras permanecer prófugo durante casi seis meses tras su espectacular fuga en julio del 2015 del penal de alta seguridad del Altiplano.
Ni su segundo arresto y ni su posterior extradición a los Estados Unidos han provocado una reducción en la actividad criminal del Cártel de Sinaloa que durante años encabezó “El Chapo” Guzmán de la mano de Ismael “El Mayo” Zambada. Vaya ni siquiera la entrega del poderoso “Mayo” a los Estados Unidos sirvió para que la organización sinaloense decayera, eso si se produjo un enfrentamiento a muerte entre las bandas de los llamados “Chapitos” y la “Mayiza”, pero a decir verdad la estructura operativa de la organización permanece casi intacta.
En el caso del CJNG su estructura es enorme, según el Departamento de Estado Norteamericano “es una organización transnacional con presencia en casi todo México” que trafica con fentanilo y se dedica a la extorsión, el contrabando de migrantes, el robo de petróleo y minerales y el comercio de armas. Tiene contactos en todo el continente americano, así como en Australia, China y el sudeste asiático. Estados Unidos lo considera la tercera organización criminal más poderosa del mundo, solo detrás de la “Mafia de Rusia” y las “Triadas” chinas.
Bajo este contexto las autoridades mexicanas, con apoyo de las centrales de inteligencia de Norteamérica, tendrían que diseñar un plan detallado de mediano y largo plazo para desarticular la compleja red de operaciones del Cártel Jalisco con muchas variantes criminales.
Hace más de un mes aquí escribimos que “seguramente la DEA ya tiene ubicadas las guaridas de varios de los más buscados por la DEA, entre ellos los familiares de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, en Sinaloa, y el temido líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”.
Y así sucedió porque de acuerdo a los informes la red sofisticada para detectar a personas y llamadas del gobierno norteamericano fue clave para ubicar a “El Mencho” y diseñar un plan para su abatimiento.
En otras palabras, apoyado en la tecnología norteamericana el gobierno mexicano puede llegar muy lejos en el combate contra los cárteles, solo se requiere que exista voluntad y ánimo para enfrentarlos y para ello hay que vencer las redes de complicidades y corrupción que privan entre los criminales y las autoridades.
Curiosamente días previos al ataque en Tapalpa, circuló en las redes sociales una grabación donde supuestamente “El Mencho” Oceguera regaña, amenaza y ordena a un jefe policiaco para que dejen actuar libremente a los miembros del CJNG.
De ser verídico este audio evidencia que el líder criminal sentía pasos en la azotea y que presentía que el ataque final podría llegar en cualquier momento. Sorprende por cierto el nivel de agresividad del lenguaje del presunto jefe mafioso.
El gobierno mexicano, pues, además de apresar al mayor número de operadores del Cártel Jalisco tendrá que poner un alto a esta organización en cuanto a la red de extorsiones que agobia a miles y miles de comerciantes y productores en todo el país.
Al mismo tiempo insistir con las autoridades estadounidenses para que pongan un control a la importación de armas y explosivos, por cierto, cada vez más sofisticados que llegan a México por la extensa frontera entre ambos países.
El lavado de dinero a través de innumerables negocios fantasmas es otro punto a combatir, las enormes cantidades de efectivo que manejan estas organizaciones tarde o temprano llega a la economía y es ahí donde hay que tomar acciones.
Desde luego se dice muy fácil, habrá que empezar por romper con los vínculos ancestrales entre autoridades y criminales en México. ¿Podrá la presidente Sheinbaum dar la batalla ahora que cuenta con un firme aliado allende del Bravo? ¿O la muerte de “El Mencho” se convertirá en una estadística más de la histórica ola de violencia que vive México en los últimos veinte años?
Periodista
