Los recientes comentarios de Donald Trump sobre la presidenta Claudia Sheinbaum y la violencia en México, por cierto, bastante desatinados, no han sido analizados en su justa dimensión por el gobierno mexicano.
Pareciera que las altas autoridades intentan minimizarlos cuando se trata ni más ni menos de una abierta amenaza a México para atacar a los cárteles con tropas norteamericanas.
No es la primera vez que Trump lanza una advertencia de tal naturaleza y seguramente tampoco será la última. Esto ocurrió el pasado fin de semana en la reunión “Escudo de las Américas” a la que fueron convocados 12 jefes de estado latinoamericanos alineados al gobierno norteamericano.
Entre ellos destacan Javier Milei de Argentina, Nayib Bukele de El Salvador, Daniel Noboa de Ecuador y José Antonio Kast, el nuevo presidente de Chile.
En la reunión celebrada en el club de golf de Trump en Doral, Florida, se acordó establecer una alianza estratégica entre los países asistentes para promover la libertad, la seguridad y la prosperidad en Latinoamérica.
Al mismo tiempo el plan norteamericano contempla impulsar acciones para poner fin a la injerencia extranjera en la región, en especial de parte de China; combatir a las pandillas, a los cárteles criminales del narcotráfico y poner un cerco a la inmigración ilegal y masiva.
En el mensaje central de la cumbre, Trump no dejó a nadie sentido, lanzó amenazas contra los gobernantes de Cuba, contra la intromisión de China, recordó sus intenciones de recuperar el canal de Panamá, pero fue con México donde se lanzó duro y a la cabeza.
“El epicentro de los carteles es México”, aseveró el líder de la Casa Blanca para advertir de inmediato: “Vamos a hacer lo necesario para detenerlos porque los carteles están manejando México y no podemos permitir eso, estamos demasiado cerca”.
Antes Trump aduló en público a la presidenta Sheinbaum al señalar que es “una persona muy buena, tiene una hermosa voz”, pero luego la ridiculizó al imitarla cuando se negó a permitir la intervención de militares estadounidenses en México.
La adversidad es terrible para México, por un lado, Trump desea a toda costa imponer la fuerza militar de su país en cualquier problema de índole internacional. En dicha reunión dijo que “la única forma de derrotar a nuestros enemigos es apelando a nuestros aparatos militares”.
Todavía más, apeló a los dirigentes latinoamericanos a crear una “nueva coalición militar, así como erradicamos a ISIS en Medio Oriente, tenemos que erradicar a los cárteles acá”, remató.
Aunado a lo anterior, el gobierno de Estados Unidos cuenta con luz verde para enviar su fuerza militar a países donde operen cárteles del narcotráfico que ya han sido denominados como agrupaciones terroristas.
En este caso en México son seis las organizaciones criminales que encajan en esta clasificación, a saber: Cártel de Sinaloa, Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Cártel del Noreste (CDN), La Nueva Familia Michoacana (LNFM), Cártel del Golfo (CDG) y Carteles Unidos (CU).
Nicolás Maduro fue apresado por tropas norteamericanas en su propio búnker en Caracas por sus presuntos nexos con el cártel Tren de Aragua y no por sus acciones autoritarias y antidemocráticas como presidente de Venezuela.
En el caso del ataque contra Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, la inteligencia norteamericana fue clave para su localización aunque no intervinieron soldados de Estados Unidos como sucedió en Ecuador durante un operativo contra el crimen organizado en días pasados.
No es remoto entonces pensar en una futura intervención militar norteamericana para arrestar a uno o varios capos de los cárteles mexicanos o bien para desmantelar laboratorios o refugios de los narcotraficantes.
Ya quedó claro que Estados Unidos cuenta con la tecnología y el equipamiento para realizar acciones quirúrgicas como ocurrió con Maduro y más recientemente con el asesinato en su morada del ayatolá y líder supremo de Irán, Alí Jamenei.
¿Qué espera entonces la presidenta Sheinbaum para sentarse frente a frente con Trump y acordar acciones para frenar a los cárteles mexicanos, cuyo poderío económico y de fuego son de sobra conocidos? ¿Por qué desaprovechar esta oportunidad para lograr el objetivo común de desarticular a tan violentas organizaciones que tanto han dañado a la población de México y de Estados Unidos?
Se requiere mucha cabeza fría y firmeza para enfrentar a este monstruo de mil cabezas, es ahora o nunca señora presidenta.
Rechazan reforma
Era de esperarse, no podría aprobarse una reforma electoral sin ser antes consensuada con las fuerzas políticas del país, curiosamente fueron los propios aliados de Morena quienes más se opusieron a los cambios.
Ahora viene el plan b, veremos en qué acaba este mitote.— Ciudad de México.
jhealy1957@gmail.com
Periodista
