El lunes de Pascua del año pasado (que en esa ocasión cayó el 21 de abril) nos despertamos con la noticia de que el papa Francisco fue llamado al Cielo a la presencia de Dios.
Su legado sigue vigente y su ejemplo de humildad y amor perdura. En aquella ocasión, escribí estas líneas en su memoria:
“Francisco quiso impulsar una reforma en la Iglesia católica, adoptando una vida austera y mostrando apertura hacia todas las personas, sin distingos. El Santo Padre asumió posturas de escucha y generosidad hacia grupos alejados de la Iglesia católica, actitud que fue escandalosa para algunos instalados en posturas doctrinales”.
“El papa Francisco utilizó una bella metáfora para definir a la Iglesia como un ‘hospital de campaña’, para expresar su visión de una Iglesia que es móvil, flexible, adaptable y abierta a todos, en particular a los más vulnerables. Una Iglesia que sale a la periferia. En lugar de ser una estructura rígida y cerrada”.
“Francisco quería que la Iglesia sea como una ‘tienda de campaña’ que se puede expandir para recibir a todos, como un hospital que se despliega para cuidar a los enfermos”
A la muerte de Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco, fue electo Sumo Pontífice el cardenal estadounidense Robert Francis Prevost, de la Orden de San Agustín, el 8 de mayo de 2025, quien eligió el nombre de León XIV.
A diferencia de Francisco, quien se caracterizó por darle un fuerte impulso de reforma a la Iglesia Católica y por asumir un estilo humilde al renunciar al boato y por su enfoque de inclusión y de opción preferencial por los pobres, León XIV ha retomado una presencia institucional más clásica y se le percibe como una figura de equilibrio, con un estilo firme y sereno, pero manteniendo la línea pastoral de su antecesor.
El legado de Francisco permanece porque quiso instaurar una iglesia “en salida”, enfocada más en la periferia social que en las estructuras internas del Vaticano”, porque abrió espacios a las mujeres en las vetustas estructuras de la Iglesia, porque cambió el tono de la institución fundada por Cristo hacia temas sensibles como el divorcio y la comunidad Lgbtq+ (entre otros), desencadenando una línea pastoral más compasiva que juzgadora.
Su pontificado fue una brisa fresca de renovación, que aún no es del todo dimensionada en su grandeza (a mi juicio).
Entre tanto, le enviamos a Francisco un abrazo de agradecimiento hasta el Cielo por hacer este mundo mejor.
Lo dejo de tarea.— Mérida, Yucatán
rogergonzalezh@hotmail.com
Profesor
