Los católicos de México y de todo el mundo se reunieron en oración por la paz en nuestro país y en el orbe también lo han hecho personas de buena voluntad; esto a un llamado del Papa León XIV.

En medio de conflictos, se da esta muestra de voluntad entre millones de personas. Actualmente no existe una sola guerra, sino múltiples conflictos activos de gran escala. Los más significativos en 2026 son el Rusia vs. Ucrania que continúa como una guerra de alta intensidad con impacto global en energía y alimentos. Está también la del Medio Oriente que incluye la guerra en la Franja de Gaza, tensiones en Cisjordania y enfrentamientos directos que involucran a Israel, Estados Unidos e Irán. Incluso en esta guerra existe una tensión entre el Sumo Pontífice y el presidente de los Estados unidos.

El enfrentamiento actual entre Donald Trump y el Papa León XIV se da debido a profundas diferencias en política exterior e inmigración. El Papa ha criticado duramente las acciones militares de EE.UU. en Irán, pidiendo el fin de la violencia. Trump calificó al papa de “débil” y “terrible” para la política exterior.

El Papa ha cuestionado la moralidad de las políticas de deportación masiva y el trato a los migrantes, sugiriendo que no se alinean con los valores cristianos. La respuesta de millones de personas y organizaciones civiles no se hizo esperar en favor del Sumo Pontífice.

Otro conflicto es la guerra Civil en Sudán, que enfrenta al ejército regular (SAF) contra las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), causando una de las crisis humanitarias más graves. Existen otros focos de violencia, como por ejemplo en África que mantiene conflictos en la República Democrática del Congo, Somalia y tensiones crecientes entre Etiopía y Eritrea. En Asia está la guerra civil en Myanmar y conflictos fronterizos entre Afganistán y Paquistán.

Por su parte, en América Latina es totalmente conocido y visible que persiste la violencia interna vinculada al narcotráfico en varios países, incluido México, se dan crisis políticas como el de Venezuela y Cuba. En total, se estima que hay más de 110 conflictos armados activos en diversas regiones del mundo.

Esta lamentable situación involucra a millones de personas que se desplazan y que están siendo obligadas a huir de sus hogares. A ello se agrega la triste cifra de personas que han muerto a causa de las guerras y violencia que se está viviendo. En nuestro país ya son miles las muertes directamente vinculadas con el narcotráfico y cientos de personas desaparecidas. Dejando a miles de familias en la incertidumbre y desesperanza.

En medio de todos estos desafíos y la violencia que lastiman a nuestras comunidades, se eleva la voz, en búsqueda de la paz entre las naciones y los pueblos, pero también paz en lo más profundo de cada persona.

La paz es fundamental para detener la violencia e inseguridad, reconstruir el tejido social, garantizar el respeto a los derechos humanos y fomentar el desarrollo económico y la justicia social. La pacificación permite la convivencia armónica, la inversión y el desarrollo pleno de las personas, superando desigualdades y fortaleciendo las instituciones.

Luchar por la paz es fundamental porque constituye la base para el desarrollo social, económico y humano, garantizando la seguridad, y la convivencia armónica. Permite vivir sin miedo, fomenta la estabilidad emocional y física.

Evitemos el flagelo de la guerra, que las siguientes generaciones vivan en un mundo mucho más pacífico que el actual. Las guerras solo lastiman a los más débiles y los que menos tienen se les quita todo.

La paz no es solo silenciar las armas, es transformar nuestras realidades, es sanar heridas, reconstruir vínculos y abrir caminos de justicia y reconciliación. Somos paz, y seremos más, si todos ponemos nuestra parte.— Mérida, Yucatán

mariomaldonadoes@gmail.co m

@mariomaldonadoe

Especialista en Derecho Parlamentario y Técnica Legislativa

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