El 15 de mayo es el día consagrado para honrar, exaltar y enaltecer la invaluable labor que realiza el magisterio en la formación integral de las nuevas generaciones de ciudadanos y ciudadanas.

Esta celebración se estableció mediante decreto promulgado por el presidente Venustiano Carranza y publicado en el Diario Oficial de la Federación el 3 de diciembre de 1917. Este ordenamiento prescribe en sus dos únicos artículos que “se declara Día del Maestro el 15 de mayo, debiendo suspenderse en esa fecha las labores escolares”, señalando igualmente que “en todas las escuelas se organizarán ese mismo día festividades culturales que pongan de relieve la importancia y nobleza del papel social del maestro”.

Durante muchos años se ha hecho referencia al 15 de mayo como el “Día del Maestro”, enfatizándose históricamente el género masculino, con la consabida e injusta invisibilización de las miles y miles de mujeres que han ejercido y siguen ejerciendo la docencia.

Es cierto que el mencionado decreto de Venustiano Carranza no ha sido sustituido por otro ordenamiento en el que se determine que el 15 de mayo se celebra el Día del Maestro y la Maestra. Sin embargo, también es un hecho plausible que, desde la primera celebración del Día del Maestro en 1918, la sociedad mexicana ha experimentado grandes transformaciones económicas, sociales, políticas y culturales.

Estos cambios han implicado avances sustanciales en materia de los derechos de las mujeres y en la ingente lucha por la equidad de género. Estas circunstancias nos han obligado a utilizar nuevos términos o recursos lingüísticos para visibilizar social y políticamente a las mujeres, tomando en cuenta los múltiples encargos y responsabilidades que aquellas ejercen en una sociedad plural, dinámica y democrática como la nuestra.

Cuando un trasnochado y octogenario docente con conocida mentalidad machista espetó con desparpajo en las redes sociales que no existe el Día del Maestro y la Maestra porque no así lo estipula el citado decreto carrancista, el catedrático de la Escuela Normal Superior de Yucatán Guillermo Andrade González le contestó con meridiana claridad y contundencia lo siguiente: “El reconocimiento a las maestras no pretende sustituir ni desconocer un decreto histórico del 15 de mayo como Día del Maestro, sino visibilizar que las mujeres han desempeñado, desempeñan y desempeñarán un papel fundamental y en ocasiones único en la educación en nuestro país. El lenguaje ha evolucionado y con ello las instituciones culturales, pero sobre todo las educativas están obligadas a ser ejemplo de inclusión en la comunidad. La perspectiva de género no se define en fechas sino en realidades como el reconocimiento histórico de todas las maestras y todos los maestros; esto es reconocer también la historia de la educación en México”.

Pues bien, en los marcos de esta gran celebración para el magisterio es de aplaudirse la decisión que tomó la comisión dictaminadora de la Secretaría estatal de Educación, consistente en otorgar de manera póstuma el reconocimiento de “Maestro Distinguido 2026” al profesor Róger Hervé Aguilar Salazar, egresado de la Escuela Normal de San Diego, Tekax, graduado en la especialidad de Matemáticas en la Escuela Normal Superior de México, y gran luchador político-social considerado como un verdadero ícono de la izquierda socialista en Yucatán.

Como es del dominio público, durante muchos años el profesor Aguilar Salazar fue el secretario general del antiguo Partido Comunista Mexicano, organismo del que también fue miembro de su Comité Central; fue candidato sin registro a diversos cargos de elección popular; fungió dignamente como diputado estatal por el Partido Socialista Unificado de México y fue fundador de Morena en Yucatán.

El Maestro Distinguido 2026 fue un inclaudicable e íntegro luchador político-social de izquierda; fue dirigente de la disidencia magisterial en las décadas de los 70 y 80; combatió firmemente el charrismo sindical y sus corruptelas, y siempre estuvo en primera línea en la defensa de las causas más sentidas de los sectores populares, por lo que bien puede considerársele como un gran educador de las masas laborantes.

En las elecciones presidenciales de 2018, el maestro Aguilar Salazar le ganó en tribunales el III distrito electoral federal a la actual alcaldesa de Mérida, Cecilia Patrón Laviada, por lo que le fue otorgada la constancia de diputado federal electo.

Desafortunadamente, a raíz de una enfermedad que se agravó por la intensa campaña que realizó en aquella demarcación, Róger Aguilar Salazar falleció el 5 de septiembre de 2018, por lo que no pudo rendir la protesta de ley ni ver la asunción de Andrés Manuel López Obrador como presidente de México.

Conociendo la congruencia entre el pensar y el actuar que siempre caracterizó al maestro Aguilar Salazar, estoy muy cierto que hubiese rechazado esta distinción que ahora se le otorga, ya que en su larga trayectoria como educador y dirigente político-social nunca pretendió ningún tipo de homenajes ni reconocimiento alguno, porque él siempre sostuvo que la razón de su vida era la lucha firme por la transformación de una sociedad injusta, desigual y excluyente como lo es el sistema capitalista en el que vivimos.

No obstante lo señalado anteriormente, considero que el reconocimiento que se le ha otorgado de manera póstuma al maestro Aguilar Salazar también puede entenderse como un reconocimiento explícito a la innegable contribución que ha hecho la izquierda socialista yucateca a la transformación democrática de la sociedad.

Maestro Distinguido 2026: Tu legado educativo, político e ideológico perdurará por siempre.— Mérida, Yucatán

Doctor en Educación. Exdirector de la UPN en el Estado; director de la Escuela Normal Superior de Yucatán

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