Francisco Martín Moreno 2026

El verdadero peligro no consiste en la pérdida del grado de inversión que podrían declarar las casas calificadoras para dañar gravemente a la economía nacional. No, no se trata de la posibilidad de una invasión armada de EU con drones o sin ellos, para erradicar a los carteles mexicanos, causantes de la muerte de 500,000 norteamericanos, es más, ni siquiera se debería a un desastre ocasionado por las condiciones insalvables impuestas por Washington durante las negociaciones del T-MEC, cuyas consecuencias son imprevisibles después del provocativo discurso pronunciado por Sheinbaum el 31 de mayo pasado.

El auténtico riesgo no radica en la ausencia de medicamentos ni en la cancelación de las importaciones de gas y gasolina de EU que paralizarían al país en 24 horas, ni en la expansión de la economía informal ni siquiera en el avasallador poder del crimen organizado, ni en el hecho de que AMLO, escondido en su ratonera tabasqueña, siga al frente del gobierno perjudicando gravemente las relaciones con EU y dañando a México en todos los órdenes de la vida de la nación. No, la contingencia no se daría por el monto suicida de la deuda pública contratada por actuales Atilas mexicanos, ni por el desastre sanitario ni por la destrucción del sistema sanitario, o el educativo, o el de seguridad, ni tampoco debemos buscar razones en nuestro paupérrimo crecimiento económico ni en la extinción del Estado Mexicano. Es más, ni el plan de los morenistas para eternizarse en el poder a través de otra amañada reforma electoral podría ser la causa, ¡claro que no!, de la catastrófica liberación masiva de vapor radiactivo de los reactores nucleares de Laguna Verde.

El 6 de mayo de 2026 fue publicada una carta dirigida a la Agencia Internacional de Energía Atómica, a la Asociación Mundial de Operadores Nucleares y a la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias, en la que se hace constar la crisis laboral y operativa en la Central nucleoeléctrica de Laguna Verde, derivada de la reforma constitucional del artículo 127 relativo a las remuneraciones de los servidores públicos, quienes suscriben, entre otros más, el comunicado.

Dicha disposición “representa una vulnerabilidad crítica para la seguridad nuclear y la estabilidad operativa de la central, contraviniendo estándares internacionales relacionados con la gestión del personal especializado y la cultura de seguridad nuclear”. La medida ignora el nivel de responsabilidad profesional, el riesgo inherente a la operación nuclear y los años de capacitación requeridos para contar con la máxima certeza en la planta. Los programas de mentoría, los de transferencia de conocimiento, experiencia y habilidades hacia las nuevas generaciones, se han visto seriamente afectados por la reducción de ingresos y la pérdida de incentivos institucionales.

Imposible ignorar las críticas de trabajadores y de los expertos, así como los incidentes técnicos documentados, las fallas en equipos, retrasos en mantenimiento, fugas, problemas en generadores de emergencia, errores humanos en el manejo de residuos radiactivos, deterioro de instalaciones y reducción presupuestal en la planta.

El peligro comparable sería el de la central nuclear de Fukushima, Japón. Si ocurriera en Laguna Verde un accidente con liberación importante de material radiactivo, se tendrían que evacuar cientos de miles de personas, se contaminarían zonas agrícolas y pesqueras, se cerrarían puertos y carreteras, se restringirían agua y alimentos, se causaría una crisis económica regional con impredecibles daños para la vida y la salud humana y aninmal, sin olvidar que el material radiactivo podría afectar a EU, dependiendo de la magnitud del accidente y de las corrientes atmosféricas.

Una deserción de expertos de Laguna Verde debido a recortes presupuestales, podría ocasionar una debacle nuclear de consecuencias infernales. La verborrea populista ya privó de la vida a casi un millón de mexicanos durante la pandemia. ¿Qué sigue? Hace unos días hubo una gigantesca movilización en Madrid con el lema “¡Sánchez, dimisión ya! ¿Para los mexicanos no es suficiente la devastación política, económica, sanitaria, educativa y social que padecemos? ¿Requerimos, además, de una catástrofe ambiental de repercusiones insospechadas para protestar. ¿La esperamos cruzados de brazos?

Escritor

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