“¡Caramba, doctor! —le dijo sorprendida la bella paciente al joven médico—. ¡Yo siempre pensé que la fecundación artificial se hacía artificialmente!”.

Doña Chalina relató en la merienda de los jueves: “Al principio de nuestro matrimonio mi marido era un volcán, pero luego se fue enfriando hasta quedar inactivo”.

Has llegado al límite de notas gratuitas, para seguir leyendo…

Crea una cuenta, es gratis y
podrás leer 5 notas más.

Suscríbete a nuestros planes
y obtén acceso ilimitado.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán