La clausura temporal de Las Dunas, en Chuburná Puerto, no debe celebrarse como una derrota de la inversión ni proclamarse como una victoria del ambientalismo. Debe leerse como una advertencia: en la costa, ningún permiso releva de demostrar que un proyecto es compatible con el territorio.
El desarrollo contempla 14 edificios y 138 departamentos en nueve hectáreas, cerca del puerto de abrigo. La Profepa suspendió las obras al advertir posibles incumplimientos ambientales y afectaciones a flora protegida. La medida no equivale a una cancelación: impone una pausa jurídica y técnica para deslindar responsabilidades y determinar correcciones.
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