Las pequeñas panaderías tradicionales enfrentan cada vez mayores dificultades para mantenerse abiertas.
El aumento en el precio de la harina, el azúcar, la manteca y otros insumos, así como las bajas ventas y la competencia de panificadoras que recorren las colonias en triciclos y carritos, complican la continuidad de estos negocios.
En una pequeña panadería del sur de Mérida, el joven Jahaziel Iuit, de 17 años, mantiene vivo este oficio que aprendió de su mentor.
Tiene cuatro años de experiencia en la elaboración de las barras de francés y pan dulce.
Panaderías tradicionales de Mérida, en riesgo por bajas ventas y altos costos
Jahaziel recuerda que antes llegaban a elaborar y entregar hasta 500 piezas de pan francés. Ahora hacen alrededor de 200 y en ocasiones algunas quedan sin vender.
Los días de lluvia suelen ser mejores para las ventas, pues la gente sale en busca de pan dulce, pero, asegura, ya no se vende como antes. Las pérdidas y el costo de los insumos hacen difícil trabajar todos los días.
Mientras platica, Jahaziel prepara la mezcla, da forma al pan francés y alimenta con leña el horno para alcanzar la temperatura necesaria para el cocimiento. También prepara conchas, patas, hojaldras, hogazas y pan para “perros calientes”.
El joven comenta que le gusta el oficio y agradece a su maestro haberle enseñado el trabajo de la panadería, un oficio que en muchas colonias se encuentra cada vez más cerca de desaparecer.— José Valerio Caamal Balam







