A sus 80 años el presidente Donald Trump pareciera un político sano e incansable. Viaja con frecuencia por varios continentes, realiza vuelos constantes a Florida y a otras entidades de la Unión Americana sin mayores contratiempos.
Además, juega golf de manera frecuente y acostumbra comer a sus anchas, aunque es sabido que no bebe alcohol ni tampoco fuma cigarro o puro.
Sin embargo, la salud de Trump comienza a preocupar porque a pesar de que los informes oficiales hablan de su buen estado físico lo cierto es que después de ocho décadas y con un ritmo intenso de actividades todo podría ocurrir.
El mandatario se convertirá en un par de años en el presidente de mayor edad en la historia de los Estados Unidos. Joe Biden dejó el poder a los 82 años y dos meses mientras que Trump tendrá al término de su mandato, en enero del 2029, 82 años y siete meses de edad.
Entre los padecimientos de Trump se anotan un alto colesterol, insuficiencia venosa crónica en las piernas, diverticulosis con antecedente de pólipo benigno de colón, rosácea en el rostro, queratosis actínicas, lesiones cutáneas benignas y una cicatriz en la oreja derecha debido al atentado de 2024 sin que afectara su audición.
No tiene ninguna enfermedad que ponga en peligro su vida en estos momentos, no padece diabetes, insuficiencia cardiaca, enfermedad renal o pulmonar como tampoco demencia o algún trastorno neurológico.
El reporte oficial más reciente describe a Trump con una salud cardiovascular y neurológica generalmente buena, pero con hipercolesterolemia tratada, insuficiencia venosa crónica y con algunos problemas benignos propios de su edad.
Hay un elemento más que preocupa: su peso. Desde su campaña en 2023 a la fecha ha incrementado 23 libras, algo así como diez kilos. Pasó de 215 a 238 libras lo que supone un riesgo adicional para su presión sanguínea.
Realmente impresiona el estilo de vida de Trump a diferencia de su antecesor Biden quien mantenía un ritmo de actividad moderado, mostraba dificultad para caminar y en varias ocasiones se detectaron lagunas y extravíos mentales a la hora de hablar.
Sin embargo, el miedo no anda en burro y los altos mandos norteamericanos tienen muy presente la posibilidad de algún contratiempo de salud que obligue a Trump a someterse a una operación o tratamiento que lo separe del poder de manera temporal.
De acuerdo con la Sección 3 de la Enmienda 25 de la Constitución de Estados Unidos, un presidente que se somete a una anestesia general o se incapacita para gobernar debe transferir la responsabilidad total del poder ejecutivo al vicepresidente en funciones.
Así ocurrió con Ronald Reagan en 1985 por una cirugía de colón, posteriormente con George W. Bush durante dos colonoscopías en las que fue sedado y la más reciente fue con Joe Biden quien en 2021 se sometió a exámenes médicos bajo anestesia y tuvo que transferir temporalmente sus poderes a Kamala Harris.
Por tal motivo el vicepresidente JD Vance a sus 42 años de edad debe estar más que listo para asumir el poder ejecutivo de manera temporal en caso de alguna enfermedad del presidente Trump y por el resto del mandato si ocurriera su fallecimiento.
Desde luego la posibilidad de que ocurra lo anterior son bajas debido a la aparente buena salud del mandatario que como dijimos sorprende por su actividad.
Por lo pronto el controvertido magnate mantiene una intensa agenda política: en días pasados expulsó de la Casa Blanca a varios representantes de medios informativos, luego en la asamblea general de la ONU amenazó con aniquilar a Irán y de pasó urgió a México a exterminar a los carteles del narcotráfico a quienes acusó de controlar buena parte del país.
Finalmente recibió con alfombra roja al presidente chino Xi Jinping y seguramente el fin de semana lanzará condenas a los rusos, a los cubanos y a los inmigrantes.
Genio y figura hasta la sepultura.
Noticia final…
Otro alcalde morenista fue arrestado por presunta extorsión, cobro de piso, tráfico de personas, homicidios y narcomenudeo. Una verdadera fichita, pues, se trata de Miguel Sánchez Altamirano, edil de Juchitán de Zaragoza, en Oaxaca. Y luego se molestan porque le llaman “narcopartido” a Morena.
*Analista político
