Y por fin dio el salto. Agazapado, en espera del momento oportuno para brincar a un partido más, el amigo Libo, sin rubor alguno, se despojó de su camiseta azul para enfundarse en la de color guinda.

No hubo tanta sorpresa. Liborio Vidal Aguilar ha dado tantos brincos a diferentes partidos políticos que ya se esperaba su solicitud de incorporación a Morena, principalmente en estos momentos en donde los aspirantes a alguna candidatura se registran para la competencia interna.

El amigo Libo es amante de los colores, pues se inició en el PRI y con el tricolor fue alcalde de Valladolid y legislador; luego brincó al PRD y al PVE y fue legislador federal; posteriormente saltó al PAN y quiso ser precandidato a diputado federal, pero el Tribunal Electoral le canceló está aspiración porque se quiso pasar como indígena maya.

Sin embargo, por el trabajo realizado en las elecciones, el ya gobernador Mauricio Vila lo premió como secretario de Educación. Fue criticado por llegar a un alto cargo educativo sin un título académico y sin experiencia en el ámbito de la educación. Uno de los grandes errores de Vila.

Segey

En su paso por la Segey, el amigo Libo dejó una estela de irregularidades, favoritismos y abusos. Según la Auditoría Superior de la Federación hubo un mal manejo de más de 150 millones en esa dependencia, además se otorgaron plazas de prefectos a los amigos e incondicionales, hubo venta de plazas y el pago de deudas con dinero de la Secretaría a sus empresas.

Después de no obtener la candidatura a la gubernatura por el PAN, que el amigo Libo peleó para adjudicársela, y de la derrota de este partido en la contienda electoral, se resguardó en espera del momento oportuno para dar el salto hacia el poder y la nómina oficial. Y ahora dio el salto a Morena.

AMLO

Señala que desde 2006 caminó con Andrés López Obrador por el oriente de Yucatán, visitando familias y platicando con la gente, y en este andar se sintió impactado por el discurso obradorista, pero el amigo Libo no continuó el camino con la persona que fundaría Morena y luego sería el presidente del país. Lo dejó atrás.

Pero no había partido fuerte, ni López Obrador tenía poder, por tanto, Liborio Vidal no dejaría una posición segura para irse a hacer proselitismo y fundar un partido político, mejor esperaría que llegara al poder Morena, mientras el recorría su camino con otros partidos.

Ahora, Morena está en el poder y para el amigo Libo esto es un poderoso atractivo para cambiar de camiseta. Preparó el camino desde hace meses. Recientemente saludó a la presidenta Claudia Sheinbaum, acompañado de su amigo Joaquín Díaz Mena, y horas después anunció su solicitud de ingreso al partido guinda. La escenografía estaba lista para iniciar el camino hacia el poder.

La ideología, las convicciones, el compromiso partidista y el color de la camiseta no importan, lo principal es el poder, los presupuestos, el jugoso salario, las prebendas, los lujos, el derroche. Eso de la humildad, la austeridad y la sencillez tampoco importan.

Lógico es que surgirán las inconformidades dentro de Morena, porque otros morenistas más serán desplazados en esta carrera contra los “chapulines”. El reciclaje político es ya desesperante.

Tal vez pase la contienda interna y le otorguen la candidatura para la alcaldía de Mérida por el dedo flamígero de su amigo Huacho Díaz Mena, pero ¿dónde poner a Libo si pierde en la contienda por la Joya de la Corona? Como no es deportista no iría a la Conade, ni al IDEY.

En la Segey, amén de las irregularidades en esta dependencia, trató mal a los docentes y administrativos, y no lo olvidarán. Tal vez si es candidato por la capital yucateca le cobren la factura.

Liborio Vidal Aguilar es el ejemplo claro del chapulineo político: PRI, PRD, PVE, PRI, PAN y ahora Morena. Cinco camisetas, cinco colores, cinco convicciones, cinco ideologías, pero ¿Qué hay de los resultados? ¿Qué hay de sus proyectos? ¿Qué beneficios ha dejado como alcalde, legislador y secretario de Educación?

El amigo multicolor Libo merece, por tanto, el título de El rey de los “chapulines”, cuando menos un título así que tenga. ¿Beneficiará este salto a Morena y al gobernador Joaquín Díaz Mena o será todo lo contrario? Recordemos lo que le pasó a Rommel Pacheco.

Un “chapulín” más en Morena. Si le va mal a Libo con la camiseta guinda tendría una oportunidad más adelante para saltar al partido “Somos”. En fin, todo por el poder y el dinero.— Mérida, Yucatán

Profesor

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