Lo toca, lo baila y lo habla. El tango es casi todo en su vida como músico y persona y el género que muchísimas satisfacciones y nuevas experiencias alrededor del mundo le ha dejado.
Alejandro Pinzón es un yucateco que anda por donde su bandoneón lo lleve, teniendo como base de operaciones Carolina del Norte, Estados Unidos.
Hoy, su escenario es su natal Mérida, donde combina el trabajo con la oportunidad de visitar a su familia y amigos.
El punto de reunión para la entrevista es un café en el corazón del Paseo de Montejo, teniendo como vista, al otro lado de la avenida, las Casas Cámara.
“No niego que hay días que la música nos hace vivir momentos de crisis y uno se la tiene que ingeniar para brincar los baches, pero cuando tienes la oportunidad de ejecutarla —y además te pagan lo que vale tu arte— la vives y sientes con todos los poros de la piel”, afirma con seguridad el instrumentista y director de orquesta con estudios de doctorado en Estados Unidos.
Hace 11 años Alejandro se dejó embrujar por el tango, un género con el que se le abrió un nuevo mundo como persona y músico, pues no sólo dejó su primer amor, el violín, para aprender a tocar el bandoneón, sino que también se atrevió a bailarlo, cuando jamás lo había hecho con ningún otro tipo de música. Y, por si fuera poco, también imparte talleres y charlas sobre ello.
“China, Vietnam, España, Italia… no hay límites para el tango. Puedes ir al sitio más lejano del planeta y ahí vas a encontrar un grupo que lo baile o lo ejecute musicalmente, así que no deben extrañarse de ver a un yucateco tocarlo con su bandoneón y con ensambles de músicos lo mismo en Pittsburgh y Reno que en Carolina del Norte”, afirma de forma divertida.
Mientras toma su limonada de forma pausada no cesa su entusiasmo al hablar del tango, tanto como músico como bailarín, y de su preciado bandoneón (que mandó fabricar con detalles específicos a Alemania, pues lo mismo lo puede usar de forma acústica que cableado, para darle un sonido moderno y casi roquero).
“Algo que hasta ahora no hago, pero todo es posible con un instrumento tan rico que se niega a morir, pues fue creado en Alemania para interpretar música religiosa, pero lo rescataron en los burdeles para tocar tango”, señala en referencia a los antecedentes del instrumento que da el toque especial y único al género.
Entre sus próximos planes está crear una orquesta de tango mexicoargentina gracias al trabajo con colegas de la provincia de Córdoba y que irán cuajando a partir de septiembre de este año.
El miércoles 24 y jueves 25, Alejandro presentará en la ciudad un programa que incluirá tango, vals y milonga. “Será un concierto en los que pedimos que las personas no lleguen con un estereotipo del género, sino con los sentidos a flor de piel y se dejen llevar por la pasión que transmite cada nota”.
“Siempre estamos en la búsqueda de nuevos espacios para proyectos que se salen de lo habitual y qué más quisiera que tocar más seguido en Mérida. Sería fantástico”.— Renata Marrufo
Presentaciones
Alejandro Pinzón presentará su propuesta el miércoles 24 y jueves 25 en Xcanatún.
Acceso
Es de $200 por persona, previa reservación. El acceso a la presentación está agotado.
Músicos
Lo acompañarán Tim Myall y Fátima Ojeda (con sus violines) y Charles McGirr (contrabajo).
