Rafael Araneda cuenta su andar en Viña del Mar
VIÑA DEL MAR (Notimex).— Al inicio de su etapa como presentador del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar; Rafael Araneda le era difícil lidiar con el ego de los artistas que se presentaban. En la actualidad ya aprendió a sobrellevar tal “energía”, aunque eso no significa estar de acuerdo con ciertas conductas.
“La cultura del artista anglo es muy diferente a la del artista hispanoparlante que ha crecido con Viña del Mar y que entiende los guiños, las tradiciones, que sabe lo especial que es el escenario para nuestro lado del mundo”, comenta Araneda.
Ha sucedido, cuenta, “que la mayoría de los artistas anglo vienen con nula disposición para recibir premios, pero gracias al trabajo de producción, a que se va interactuando con ellos en los pasillos antes de que suban a escena, van entendiendo que Viña tiene un sello característico”.
Menciona que por lo general entienden el concepto y las tradiciones del festival cuando ya se van o ya están abajo del escenario.
“Recuerdo que cuando Leonel Richie terminó su actuación, se quedó a un costado del escenario, tomaba vino, miraba y decía: ‘¡Esto es fantástico, qué gran escenario, qué lindo público!’”.
En el caso de Rod Stewart tenía que desocupar su camerino y los de su “staff” para que éstos fueran acondicionados a fin de recibir al siguiente artista, “pero no se fue nunca, siguió ahí”.
Relata que el británico Cat Stevens se ofendió cuando la noche anterior a su “show” observó que Romeo Santos había colocado una cama sobre el escenario y estuvo sobre ella con una mujer (Isidora Urrejola), como parte de su perfomance.
“Esa fue su principal preocupación y nos decía: ‘supongo que para mi espectáculo no habrá una cama sobre el escenario’”.
En opinión de Araneda, “hay gente que es una estrella sobre el escenario y abajo, y hay quienes sólo son estrellas arriba de éste. Incluso, el ego y el carácter quedan de manifiesto en el manejo de sus equipos, en pantalla tras pantalla, en el manejo de sus carreras, de donde ponen los acentos”.
En esos casos, como animador del evento, considera que “uno tiene que ser muy humilde y aceptar lo que venga. A veces vienen con un poquito más de soberbia y otras con humildad y se le agradece. Pero uno está para eso, tienes que recibir las dos energías de la misma manera”.
