Seres fantásticos llevan de la mano a los espectadores por una historia original de Daniel Emil que dirige Carlos Carrera y ya está en las salas de cine de México desde ayer. La película estará pronto también a varios países de Sudamérica y a Europa

Sí se puede hacer cine distinto

Es tan fantástica la historia y todos sus personajes que después de varios años de trabajar para y con ellos salieron de las cabezas de sus creadores y no solo cobraron vida por medio de la animación tridimensional sino que prometen meterse en el corazón de todo aquel que se atreva a vivir de su mano todas sus aventuras.

Este no es solo un deseo del afamado director cinematográfico Carlos Carrera sino una meta que espera se cumpla, como lo ha hecho hasta ahora con la nueva película animada cien por ciento mexicana “Ana y Bruno”, que ayer se estrenó en mil salas de cine de todo el país, que espera llegue a más ciudades y horarios.

Hace siete años, cuando en las mismas páginas de esta sección de Imagen del Diario se le entrevistó a Carrera, en agosto de 2011 y cuando proyectaba estrenar el filme doce meses después, comentó que algo que lo identificaba con el personaje de Ana era su terquedad para conseguir lo que quería, lo cual demuestra al ser una realidad este proyecto después de más de una década de trabajo. “Así es, para hacer cine en México, sobre todo el de animación, hay que tener mucha paciencia y perseverancia, por eso estoy contento con la respuesta que hemos tenido hasta ahora con los distintos públicos que la han visto, desde niños hasta ancianos, pues todos la disfrutan y se emocionan con la historia. Eso me llena de satisfacción”, argumenta el también director de películas multipremiadas como “El crimen del padre Amaro” y “La mujer de Benjamín”.

El reto es grande, pues en poco tiempo ya consiguió elogios y hasta premios de la crítica especializada en diferentes festivales internacionales que cienastas como Guillermo del Toro la recomienden ampliamente. “Con todo esto lo que buscamos es que la gente vaya a verla, que la recomiende de boca en boca porque eso es lo que hará que suceda lo que tanto perseguimos: que sí es posible hacer cine que no sea comercial, con historias humanas más complejas, y con doble mérito si es animada”, detalla Carrera en entrevista vía telefónica con el Diario a unas horas de que se estrenara el filme en México.

“A partir de ‘Ana y Bruno’ abrimos una puerta en la que se de más libertad a escritores y guionistas para crear proyectos de calidad y con historias profundas. Sí se puede hacer todo distinto y que tenga éxito”, destaca.

A pesar de trabajar con actores de carne y hueso, Carlos Carrera no esconde que le apasiona trabajar con ambos géneros con la misma entrega. “Es más sencillo trabajar el cine animado, aunque sea más tardado, porque todo lo que te imaginas en la cabeza lo puedes llevar al cabo sin contratiempos ambientales, por ejemplo. Se controla más todo el trabajo, aún cuando tu equipo se conforme por 500 personas”.

“Ambos géneros, la animación y la ficción, son mi pasión aunque sean lenguajes distintos, pues al final en ambos casos los personajes cobran vida al ser proyectados”, explica.

Carlos Carrera invita a todas las personas a ver en el cine “Ana y Bruno” pues “se encontrarán con una historia emotiva y humana, donde los afectos y sentimientos tocarán lo más profundo de nuestras fibras, al igual que nos hará reír y reconocer algunos de los personajes locos que hemos tenido dentro de nuestras cabezas en alguna ocasión”, concluye.— Renata Marrufo Montañez

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