Foto: ilustrativa/Vía Expansión

Madrid.— Este 25 de junio se cumplen 10 años de la muerte del “rey del pop”, y aunque su figura sigue viéndose deslucida por escándalos relacionados con su vida privada, conviene recordar cuán diferente habría sido el mundo sin Michael Jackson, sobre todo la industria a los que entregó su vida y su alma.

Galardonado con 15 premios Grammy, junto con los premios especiales de la Grammy Legend y Grammy Lifetime, 26 American Music Awards, 16 World Music Awards, el genio de Indiana (EE.UU.) sigue siendo considerado una de las grandes figuras de la historia de la música universal, con 350 millones de discos vendidos en todo el mundo.

“El fenómeno que causó Thriller”

Gran parte de esas cifras de escándalo comenzaron con el fenómeno de “Thriller” (1982), que, según el libro Guinness de los Récords, continúa siendo el disco más vendido de la historia y el primero que logró rebasar las más de 100 millones de copias en todo el mundo.

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Rinde homenaje al cine de terror a lo largo de 12 minutos

“Thriller”, un videoclip dirigido por John Landis que reformuló completamente este género: contaba con espectaculares efectos especiales, una coreografía imitada hasta la saciedad y un desarrollo narrativo que rendía homenaje al cine de terror a lo largo de… ¡12 minutos!

Este tema además, se encuentra incluido en el Registro Nacional de Cine de la Biblioteca del Congreso de EE.UU. como “el vídeo musical más famoso”, su estreno en la cadena MTV cambió los modos de promoción de la música, que dejaron de estar puramente centrados en la radiofórmula.

Para él desde luego tuvo una importancia vital y en 1987 lanzó otro hito audiovisual, el clip de “Bad”, dirigido por Martin Scorsese.

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“Bad”, dirigido por Martin Scorsese y que visualmente logró ser otro video obsesión de los jóvenes

Como se ha señalado, parte del secreto del éxito de “Thriller” radicaba en su coreografía.

Jackson se convirtió a base de esfuerzo en uno de los mejores bailarines de la industria de la música, si no el mejor, y acuñó movimientos propios, como el “moonwalk”, que apareció por primera vez en el vídeo de “Billie Jean” (1983).

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Acuñó movimientos propios, como el “moonwalk”, que apareció por primera vez en el vídeo de “Billie Jean” (1983)

La sombra de Jackson se extiende mucho más allá de los fríos datos. Musicalmente, sin ir más lejos, con el lanzamiento de “Don’t Stop ‘til You Get Enough” en 1980 fue uno de los grandes modernizadores del funk y la música disco en un momento en el que ambos estilos parecían agotados.

Aquel tema, uno de los tres que compuso para su quinto disco en solitario, “Off the wall” (1979), representó su salto a la madurez, la prueba real de que existía un futuro para él fuera de los Jackson Five, no solo como intérprete, sino también como autor.

“Fue el disco que convirtió la música negra en música para todos”, recordaría Pharrell Williams.

El cambio de su apariencia impactó pero no afectó

En la misma línea y tras los pasos de David Bowie, creó una iconografía personal muy reconocible, no solo a través de un vestuario que bebía a menudo de la estética marcial y que mutaba según el álbum que promocionara.

Con el tiempo no solo mutaba su vestimenta, también su físico, sometido a intervenciones quirúrgicas extremas que lo llevaron de ser un niño afroamericano con mofletes a un símbolo de ambigüedad sexual y racial.

“Creo que los Jacksons representaron la posibilidad de que los negros podían ser bellos”, escribió en un ensayo la autora Zadie Smith.

A pesar de su progresivo blanqueamiento corporal, achacado por el cantante y compositor a una enfermedad, o precisamente por ello, también se alzó como metáfora de la unión racial, mensaje reiterativo en cortes como “Black or white”.

Su faceta filantrópica

Con el espíritu que rebosaba “We are the world”, canción coescrita junto a Lionel Richie que congregó a medio centenar de estrellas, desde Ray Charles a Bob Dylan y Bruce Springsteen, se convirtió en el mayor éxito benéfico de la historia al recaudar 75 millones de dólares (66 millones de euros) para la lucha contra la pobreza en África.

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Esa faceta filantrópica encontró amplio eco no solo en su carrera, sino en la industria musical, pues solo un año después se vio replicada en Reino Unido, bajo los mandos de Bob Geldof, con “Do They Know It’s Christmas?”.

Jackson convirtio los escenarios en espectáculos inigualables

Cuando publicó “Bad” (1987), Jackson también se convirtió en uno de los grandes colosos de la música junto a Pink Floyd y U2 y contribuyó sobremanera a la mundialización de “tours” gigantescos.

Esa gira recaudó 125 millones de dólares (110 millones de euros) y llegó al Libro Guiness como la de mayores ingresos de la historia y la que más público había congregado.

De su apabullante concepción escenográfica en directo dio sobradas pruebas, por lo que no es de extrañar que fuese el primero en convertir un acontecimiento eminentemente deportivo como el Superbowl en el escenario de algunas de las mayores hazañas musicales.

Tras las más modestas actuaciones en 1991 de la “boy band” New Kids On The Block y de Gloria Estefan en 1992, la aparición estelar de “Jackson” como gran protagonista musical del Rose Bowl de Pasadena (California) de 1993 se convirtió en todo un acontecimiento junto a 3500 niños, entre fuegos artificiales, chorros de humo y vistas aéreas que retrataban un mosaico humanitario construido con carteles por los miles de asistentes.

https://youtu.be/idg8TNknvDU

Michael Jackson sin duda alguna marcó el mundo de la música y dejó un legado repleto de éxitos musicales que podrán ser comparados, pero jamás igualados.

El planeta entero lo vio hacer historia y al parecer seguirá viendo como el nombre del ex Jackson Five seguirá sonando y ganando records mundiales.

Vianey Alejandra Paulino Cuxin es editora web egresada de la Licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación por la Universidad Interamericana para el Desarrollo (UNID). Se incorporó a la División de Medios de Grupo Megamedia en marzo de 2015.