“Ayer tuve el privilegio de estar contigo toda la tarde y en la noche en tu última presentación”, escribió en sus redes el maestro Emilio Bueno Salazar apenas supo del fallecimiento de su amigo el tenor Gustavo Durán.
Gustavo falleció ayer a las 10:45 a.m., a los 46 años, después de larga batalla contra el cáncer que se le detectó a principios de año. Se trataba de un rabdomiosarcoma (RMS), tumor maligno que se origina a partir de células musculares esqueléticas normales.
Solo se conocían dos casos de este mal en adultos: el suyo y el de un argentino.
“Dios te depare una mejor existencia y te cobije como tú lo hiciste con mucha gente… Me consta y soy testigo del súper esfuerzo que hiciste para morirte cantando y lo lograste. Como coincidencia, para la última canción cantaste ‘Despedida’. Te admiro”, continuó el maestro Bueno en su mensaje.
Y es que la noche anterior al deceso el maestro Bueno y Gustavo ofrecieron juntos un concierto de arias de ópera y piano en la Ermita, como parte del programa municipal “Ciudad viva. Artes en todas partes”.
Tras la noticia de su fallecimiento, la comunidad artística externó su admiración por Gustavo, a quien calificó de gran ser humano. En el plano profesional fue impulsor de la ópera y la zarzuela en la ciudad.
Le sobreviven sus padres Gustavo Pérez Durán y María Hernández, y hermana Karla Pérez Hernández.
El cuerpo fue velado ayer en la funeraria La Piedad de Dzityá, donde a las 11 p.m. se ofició una misa de cuerpo presente.— Iván Canul Ek
