Zatz

Jorge R. Gutiérrez lo promete: si te gustó “El Tigre: las aventuras de Manny Rivera” (la serie de Nickelodeon) y “El libro de la vida” (la película de 20th Century Fox, hoy de Disney), entonces también va a ser de tu agrado “Maya y los tres”.

No es solo porque la estética de la serie animada que Netflix estrenará próximamente está en la línea de los otros dos trabajos del director mexicano, sino también porque en la más reciente producción se repite la colaboración de actores que previamente han prestado su voz a personajes.

Zoe Saldaña, la María en inglés de “El libro de la vida”, es ahora Maya (en español es Sandra Echeverría). Diego Luna, Manolo en la cinta, se transforma en Zatz, el príncipe de los murciélagos. Kate del Castillo, la Catrina del filme, es la diosa Micté. Y Carlos Jaime Alazraqui, el Granpapi Rivera de “El Tigre” y el General Posada de “El libro de la vida”, representa esta vez al dios de la magia oscura: Chivo.

Pero esta fantasía inspirada tanto en mitologías mesoamericanas como en videojuegos y cultura pop también incorpora nuevos artistas, entre ellos Alfred Molina (dios Mictlán), Gael García Bernal (el trío de hermanos Jaguar), Danny Trejo (Cabrakán, dios de los terremotos), Cheech Marín (Hura y Can, dioses de las tormentas y vientos) y Joaquín Cosío (Camazotz, dios de los murciélagos).

Un burrito como sushi

Anteanoche, en su intervención en el festival virtual Pixelatl junto a Sandra Equihua —consultora creativa, diseñadora de personajes y su esposa—, Gutiérrez recurrió a una imagen gastronómica para explicar “Maya y los tres”: un burrito de gran tamaño y preparado con variedad de ingredientes al que un chef japonés rebana en 9 pedazos como un rollo de sushi.

Esto para indicar que la serie es una “película” de 270 minutos dividida en 9 episodios de 30 minutos cada uno, que constituyen una “carta de amor” a las mujeres de su vida: su madre, su hermana y su esposa.

Jorge R. Gutiérrez quería contar la historia de una princesa que lo tiene todo, excepto libertad para hacer lo que más desea. Se basaría en mitologías indígenas, que él recrearía en una versión de fantasía.

Claramente, de la historia de México se extrae buena parte de las ideas —el director aseguró que el Popol Vuh es uno de los textos que más le atraen—, aunque la intención fue congregar a toda Hispanoamérica, de ahí que uno de los reinos que Maya visita en su aventura se inspira en Machu Picchu y otro, en las islas del Caribe.

Vestigios

Los vestigios prehispánicos, por ejemplo los exhibidos en el Museo Nacional de Antropología de Ciudad de México, alimentaron las imágenes de Gutiérrez, como también lo hicieron las obras de artistas que interpretan el pasado indígena, el folclor nacional, los videojuegos, “El mago de Oz” y… el rock. En la serie, el inframundo es representado como una pirámide invertida en llamas, que el director describió como estar “entrando a una portada de un disco de los 80 de heavy metal”.

La historia se desarrolla en el Reino de Teca, una “versión fantasiosa inspirada en Teotihuacán y Tenochtitlán”, según el director, y ahí vive Maya, una niña destinada a ser princesa pero que quiere ser guerrera. Para alcanzar su objetivo debe enfrentarse a sus padres, el rey y la reina Teca, a los que dan voz Gutiérrez y Equihua.

Para diseñar gráficamente a la soberana, Sandra se inspiró en “muchísimas referencias de México”, entre ellas Michoacán, como lo delata el cabello del personaje, peinado a la manera de cuernos de venado en los que se entrelazan listones de colores.

En el trayecto para convertirse en la guerrera que aspira a ser, Maya convive con sus hermanos, los Jaguar, que a decir de Gutiérrez “son superdivertidos, casi como tortugas ninja”; Chiapa, el jaguar que pertenece a su papá; Mictlán, dios de la guerra en el que hay “influencias de todo”, desde esculturas prehispánicas hasta luchadores y juguetes; Micté, una deidad “muy fría pero que luego se empieza a humanizar”; Acat, diosa de los tatuajes, cuya referencia es la comunidad chola de Tijuana, y Cabrakán, monstruo de metal de tres manos y cabeza flotante.

Otros personajes

Otros personajes son Cipactli, diosa de los lagartos y a la que Rosie Pérez presta voz; Zatz, un niño vampiro que cabalga sobre el esqueleto de un jaguar y que, de acuerdo con el director, está “superinspirado en Batman y álbumes de heavy metal”; Camazotz, cuyo diseño toma ideas de “La Bella y la Bestia”; Hura y Can, guardianes de Mictlán, los “rompebrazos de la época” que sobresalen por sus escasas luces; Chivo, una cría de cabra sin pelo que “representa la magia oscura que llegó de todas partes a México”; Hueso y Cráneo, “gemelas traviesas” y deidades de los ladrones; Vucub, dios de los animales de la selva, y la Xtabay, diosa de las ilusiones.

Gutiérrez y Equihua señalaron que la reflexión de la historia es que, si bien en nuestro entorno hay sucesos que no podemos controlar, sí tenemos dominio sobre nuestras acciones.

El director aseguró que fue duro trabajar en medio de la pandemia del Covid-19, pero ésta fue también “una motivación gigantesca”.

“Me encanta la idea de que los mexicanos tenemos a la muerte en el oído diciéndonos: ‘¡Vive!’”.— Valentina Boeta Madera

Serie: Detalles

“Maya y los tres” tiene temas originales compuestos por Gustavo Santaolalla.

Voces

En Hispanoamérica los personajes llevarán las voces de Sandra Echeverría, Irene Guiser, Miguel Ángel Ghigliazza, Gerardo Vásquez, Ricardo Brust y Eric Bauzá.

En inglés y español

Las hacen Isabela Merced, Rita Moreno, Diego Luna, Gael García Bernal y Kate del Castillo.

Más información

Se puede consultar en www. netflix.com/mayaandthethree.

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