SAN SEBASTIÁN (EFE).— Jessica Chastain recibió ayer fuertes aplausos por su actuación de la telepredicadora Tammy Faye Bakker en “Los ojos de Tammy Faye”, que cerró la competencia oficial en el 69o. Festival de Cine de San Sebastián.
Un reconocimiento del público que solo viene a confirmar las dificultades que hoy tendrá el jurado para conceder la primera Concha de Plata a un intérprete, al margen de su género, que hasta ahora, tenía un nombre medio adjudicado: el del español Javier Bardem, amigo de Chastain, que compite con “El buen patrón”.
“De ninguna manera puedo ver esto como una lucha. No hay una manera en la que realmente puedas calcular la intensidad de una interpretación… He pasado tiempo con Penélope (Cruz) y con Bardem y son unos genios, y siento que hay una hermandad sagrada con ellos”, señaló la actriz en la última rueda de prensa.
Para explicar ese sentimiento, la actriz contó una anécdota, cuando Cherry Jones (que hace de madre de Tammy Faye en esta cinta); fue a su camerino en Broadway para darle “un abrazo y un montón de libros”.
“No me conocía pero me explicó que ese material se lo había dado a ella la actriz que interpretó el mismo papel antes que ella, el mismo que hacía yo. Así me explicó lo que era la hermandad entre artistas. Y fue una cosa muy hermosa”, resumió.
Complicado
Jessica Chastain hace un trabajo concienzudo para convertirse en Tammy Faye Bakker, desde el puramente físico, con horas de maquillaje (son cinco décadas de la vida de Tammy Faye) hasta entrenar el acento de Minesota, que es muy difícil, dijo la actriz, y subir su tono de voz hasta convertirlo en el de Betty Boop, que es el que usaba e hizo famosa a la telepredicadora.
Y además, tuvo que cantar. De hecho, manifestó, este papel podría ser el más difícil de su carrera: vio todos sus vídeos e hizo probablemente la investigación más exhaustiva de su vida.
“Tuve siete años para prepararme el papel”, señaló la actriz, dos veces postulada al Óscar, por “The Help” (2011) y por “La noche más oscura”; precisamente, contó Jessica, compró los derechos de la historia de Tammy Faye cuando estaba de gira con esta última cinta.
En esos momentos trabajaba con el que hoy es el director de la película, Michael Showalter, quien se sumó enseguida al proyecto: “Yo vi a la pareja Bakker en la tele cuando era pequeño y visualmente me parecía una cosa increíble para contar en una película”, dijo el estadounidense, quien señaló, respecto a Jessica, que ella lo tenía todo tan claro que solo tuvo que “dejarla volar”.
Tammy Faye grabó mas de 20 discos y cuando cantaba lo hacía desde un tono muy bajo que, cuando hablaba “cambiaba a unos agudos increíbles —entona Jessica cambiando la voz como lo hacía su personaje—. Bueno, no me sentía muy cómoda cantando, porque me avergüenzo fácilmente”.
Incluso llegó a “tomarse unos whiskis” para calmarse hasta que se convencía de que “no le estaba quedando mal”, aunque ahora que ya venció la vergüenza va a rodar una serie sobre la cantante de country Tammy Wynett.
Las tratan injustamente
Jessica Chastain se refirió también al “profundo cambio” que vive su país en cuanto al trato que se da a la mujer en los medios y puso o como ejemplo los recientes documentales sobre Britney Spears, Monica Lewinsky, Marcia Cross y el juicio de OJ Simpson.
“Hemos tratado a las mujeres de forma injusta, centrándonos en su físico, o lo deseables que fueran sexualmente, nunca nos hemos fijado en lo que han dicho (…) Creo que la sociedad no ha valorado esto”, dijo Jessica.
Tras señalar que lleva en la industria “ya diez años”, afirma que “lo de este año ha sido sorprendente” con mujeres ganando en Sundance, en los Óscar, en los festivales de Venecia y Cannes, “eso significa que la gente está interesada en las historias de mujeres y me emociona”.
“No creo que lo hayamos logrado todo, pero es emocionante ver la diferencia entre 2011 y 2021”, afirma.
Jessica ha reconocido que Tammy Faye le ha llevado “al límite” sobre todo, en cuanto a la técnica.
“Con otros personajes he tenido que ir a lugares emocionales oscuros, pero en este había tanto que hacer que me acordaba de la escuela dramática. En cada trabajo utilizas un par de cosas, pero aquí utilicé todo lo que aprendí”, concluyó.
“Los ojos de Tammy Faye” es la historia de una mujer impresionante, “dinamita” como la define la película, creyente con una nueva religiosidad que dice que se puede ser rico, explica el director Michael Showalter sobre la doctrina de la iglesia de los Bakker.
