CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— Los hermanos Duffer, creadores de “Stranger Things” se han dado a conocer por ser fervientes seguidores del terror clásico de los años 1980, recreándolo a modo de homenaje en cada uno de los episodios de la exitosa serie.

Pero —esta vez— parecen haber ido demasiado lejos, pues la cuarta temporada fue filmada en una antigua prisión nazi en Lituania donde murieron más de 100 mil víctimas y que, ahora, se convertirá en Airbnb.

Esto, generó indignación en la comunidad judía que ya tomó cartas en el asunto.

“Best Of Netflix” notificó de la última de las excentricidades a las que Matt y Ross Duffer recurrieron para ambientar los episodios de la última temporada de “Stranger Things”, la exitosa producción de Netflix.

Se trata de una prisión en Lituania, a la que viajó el elenco para grabar parte de los capítulos de la producción, en búsqueda de lograr un contexto oscuro.

Prisión Lukiškes, un centro de torturas

Si bien, la prisión Lukiškes fue construida a inicios del siglo XX, por los años 1900, en 1940 —en la Segunda Guerra Mundial— funcionó como centro de torturas y encarcelamiento de judíos, romaníes, y presos políticos que, en su mayoría, fueron asesinados durante la ocupación alemana y la masacre de Ponary, donde más de 100 mil personas perdieron la vida, por lo que representa una huella histórica dolorosa en la vida del pueblo lituano.

Destino turístico

Pero este no fue el único agravante en el que se vio envuelta la producción, pues no conforme con grabar en la antigua prisión nazi, “Stranger Things”, Netflix, y Airbnb hicieron un acuerdo para convertirla en una atracción turística, y promoverla como una pensión para los fans, deseosos de recorrer las celdas y no solo recorrerlas, sino dormir en ellas, pues se tiene planeado adaptarlas para convertirlas en un hotel temático de la serie.

 

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