MADRID (EFE).— Un público entregado de 15,000 personas disfrutó ayer del talento de Rosalía durante un espectáculo vanguardista, minimalista y muy audiovisual en el que la cantante bautizó “oficialmente” una canción y cambió la “M de Motomami” por “Madrid”, ciudad donde, asegura, siempre se siente bien.
Una de las reinas indiscutibles de la música popular de 2022, y con su disco “Motomami” en lo más alto de las críticas internacionales, la catalana, vestida con un traje de cuero rojo con aperturas laterales, ofreció en un Wizink Center lleno el primero de los dos conciertos sucesivos que tiene programados en la capital.
Como hizo en sus espectáculos anteriores —la gira comenzó en Almería el 6 de julio—, y con un estilo contundente y un punto estrafalario, como el propio disco que centra el repertorio, Rosalía se movió durante hora y media en un escenario casi vacío, y solo acompañada de ocho bailarines que en varios momentos graban su propia visión del espectáculo.
También está casi permanentemente acompañada por un cámara que va grabando primeros planos del concierto para emitirlos en directo en las enormes pantallas que flanquean la pista, que en esta ocasión cuenta con una pasarela.
Sin más instrumentos visibles que los que en varios momentos ella misma toca —por ejemplo, el piano durante la balada “Hentai” o la guitarra en “Dolerme”— no hay músicos en el escenario para acompañar la potente y característica voz de la cantante, que se despoja de trenzas postizas y maquillaje durante la actuación.
El concierto comenzó unos minutos más tarde de las 21:30 horas entre ruidos de moto mientras aparecían en el escenario Rosalía y sus bailarines ataviados con cascos luminosos, y con un sonido algo regular que mejoró para encadenar “Saoko”, “Candy”, “Bizcochito” y “La Fama”.
Después, Rosalía se dirigió al público e incluso entabló algún diálogo con él, como cuando preguntó si gustaba más el título “Despechá” o “De lao a lao” para una de las canciones que presentó en esta gira, una consulta que se inclinó sin duda hacia la primera opción: “Despechá, ¿verdad? a mí también me gusta más. Queda titulada así oficialmente”, sentenció.
“Tengo los mejores fans del mundo porque haga lo que haga siempre me respaldan, es una bendición para mí que siempre me apoyan”, agradeció la cantante a un público de muy diversas edades entre el que se encontraban caras conocidas como la del director de cine Pedro Almodóvar —que contó con Rosalía en un pequeño papel en “Dolor y gloria”— y el cantante de Carolina Durante, Diego Ibáñez.
También estaban Eva y Chloé, que con 8 años asistía a su primer concierto y se puso a llorar al entrar en el recinto, explicaba su madre. “Es mejor que Madonna, el mejor concierto de mi vida”, aseguró Víctor a la salida, aunque su amigo Paco (42 años) reponía que la puesta en escena le había parecido “muy floja”·
“La vi hace tres años y creo que Rosalía te hace tener la mente más abierta. Lo que vi me pareció sencillo pero me encantó”, dijo Eva, de 30 años.
Aunque sonaron algunas canciones de sus dos primeros álbumes: “El mal querer” (2018) y “Los ángeles” (2017), la mayoría del repertorio fue de su tercer disco, el más personal y autobiográfico de Rosalía, “Motomami”, en el que mezcla flamenco, reguetón, bolero, algo de jazz y rap.
En su interacción con el público, ofreció el micrófono para cantar a algunos de los que se situaban en primera fila, y que quizá estaban entre los jóvenes que esperaban desde primera hora de ayer en las puertas del estadio, y fueron refrescados a manguerazos por los bomberos.
También algunos afortunados subieron a bailar al escenario una versión de “Gasolina”, de Daddy Yakee, uno de sus referentes reconocidos.
Rosalía recala en Madrid dentro de su gira internacional “Motomami”, en la que la artista catalana presenta su tercer LP, que ya está considerado uno de los grandes discos del año por la crítica internacional.
