CIUDAD DE MÉXICO (EFE).— Natasha Dupeyrón intercambió edad con la primera actriz Verónica Castro en “Cuando sea joven”, película que se estrenó ayer y en la que ambas tuvieron que mimetizarse para interpretar a Malena, una mujer que tendrá una segunda oportunidad en la vida.
“Me gusta decir que no soy ‘la joven Verónica Castro’, creo que ella hace un personaje hermoso que se llama Malena. Juntas la creamos porque lo importante de esta historia es que fuera el mismo personaje, que yo no me inventara algo y ella otra cosa, y creo que se logró”, cuenta Natasha Dupeyrón en una entrevista.
El filme del director Raúl Martínez Resendez narra la historia de Malena, una señora de la tercera edad que después de tener problemas con su familia huye para tomar un respiro.
En cuestión de horas, una experiencia le regresará su cuerpo de juventud, que aprovechará para convertirse en la cantante que siempre soñó ser junto a su nieto, quien no sospecha nada de lo sucedido.
Así fue como Natasha Dupeyrón, de 31 años, guardó en su cuerpo el alma de una señora de 70 años que tenía que convivir con jóvenes y cuyo estilo de la Época del Cine de Oro mexicano genera un efecto curioso en quienes conocía en la ficción.
“Ella (Verónica Castro) puso un poco más la batuta (en la creación del personaje), yo tampoco podía proponer cosas de más mayor por mi edad, ella leía mis textos y se lo agradezco profundamente porque me dio muchas herramientas”, confiesa.
Su proceso también estuvo marcado por su entrenador o “coach” Maru Bravo, quien la preparó incluso hasta en la forma de moverse.
“Otra señora que yo no conocía me hizo el favor de grabarse bailando, y entonces yo pude imitar sus pasos y como estas cosas que tienen las mujeres mayores, esta cosa como de divas, muy femeninas, fue un proceso muy divertido”, menciona.
La actriz comparte créditos con Michael Ronda, de quien paradójicamente será su abuela en la ficción; además con Eduardo Santamarina, Édgar Vivar, Alejandra Barros y Manuel Ibáñez, entre otros.
Pero, para Ronda y Natasha Dupeyrón el proyecto fue una oportunidad de mostrar sus talentos musicales, con el que Natasha había estado muy peleada.
“Me rehúso a cantar. Más bien, a mí me daba mucho miedo cantar”, reconoce.
“En la película tenía que cantar canciones de Rocío Durcal, de Los Panchos, que son canciones poderosas en todos los sentidos”, añade Natasha, quien ahora se ha reconciliado con su capacidad vocal.
Por su parte, Ronda, quien está más acostumbrado a cantar por proyectos como “Soy luna” (2016), relata que también representó un reto para él el enfrentar ciertas canciones en vivo.
“Me encanta cantar y actuar. Juntar las dos disciplinas me fascina, se me hace algo completo y aunque no es una película musical, tiene su música y hay que salir a defender las canciones y muchas fueron en vivo, salir a defender en vivo para que se vaya a los cines tiene su reto”, dice el actor de 25 años.
