Nos gusta el cine épico porque cuenta las hazañas de los grandes héroes, historias que se vuelven fundamentales para generaciones y públicos. A este género pertenecen las cintas “Los 7 Samuráis” (1954), “Espartaco” (1960), “Corazón valiente” (1995), “Gladiador” (2000) y “300” (2006), filmes emocionantes, conmovedores y en muchos sentidos, trágicos.
La película “La Mujer Rey”, protagonizada por Viola Davis y que se estrena hoy en Cines Siglo XXI y otros cinemas, pertenece con todo derecho a este género, una hermosa aportación cinematográfica de la estadounidense Gina Prince-Bythewood, cuya violencia fílmica sorprende al primer minuto. Sí, hablamos de la misma directora de “La vida secreta de las abejas”.
La cinta no se detiene en innecesarios alegatos contra la esclavitud o la voracidad de sus promotores, pero no desaprovecha la ocasión para elevar a quienes tuvieron clara la visión sobre las consecuencias de ese flagelo.
El filme cosechó nutridos aplausos en el III Encuentro Nacional de Cines Independientes en Puebla, en el Teatro de la Ciudad, hace dos semanas, donde la cinta fue exhibida por cortesía de Sony Pictures, pero de ninguna manera los aplausos fueron solamente para la protagonista, pues también las compañeras de reparto de Viola Davis están a la altura de la galardonada actriz.
De hecho, suponer que la presencia de la sudafricana Thuso Mbedu, la británica Lashana Lynch y la ugandesa Sheila Atim es mero ánimo incluyente y diverso del cine de Hollywood sería una verdadera falta del respeto al trabajo espectacular de estas estrellas como guerreras del reino de Dahomey. Son mujeres talentosas, cuyas carreras hay que seguir de cerca.
Viola Davis es la primera mujer afroamericana en contar con un Óscar, un Tony y un Emmy, además de varias y merecidas postulaciones, pero todavía no tiene un Óscar de Mejor Actriz.
Sin embargo, la Mujer Rey ya es una poderosa combatiente por este prestigioso premio de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas estadounidense para el próximo año.
Como Nanisca, Viola Davis es verdaderamente “La Mujer Rey”. Su poder y su furia, su dolor y su miedo, traspasan la pantalla para quedarse en el corazón del espectador. Eso es precisamente lo que hacen las películas épicas.
Al final, el filme (también de estreno en EE.UU.) es un vibrante mensaje por la libertad humana, pero también por la liberación personal. Vamos al cine.
Gerente de los CinesSiglo XXI
