Conquistador de Chichén Itzá, el poderoso rey de Mayapán, Hunac Ceel, se arrojó voluntariamente al cenote sagrado de la ciudad santa de los itzáes.
Emergió del agua trayendo un mensaje de los dioses y los mayas lo convirtieron en su señor divino y levantaron una pirámide para él.
En efecto, podría decirse que el director estadounidense Ryan Coogler leyó el Chilam Balam de Chumayel o al menos conoció bien el vínculo místico de los mayas con el agua, especialmente con sus cenotes, y partió de ahí para contarnos en el idioma de nuestros abuelos una historia de sobrevivencia, de divinidad y de guerra eterna.
“Pantera Negra: Wakanda por siempre” se integra con pleno derecho a una reducida lista de películas, documentales y cortometrajes con diálogos en idioma maya, junto con “Apocalypto” (2006), de Mel Gibson, “Selva trágica” (2020), disponible en Netflix, y los proyectos cinematográficos de Cine Janal, entre otros.
Con esta segunda parte de “Pantera Negra”, el mayathan llega a Hollywood, Marvel y Disney. Seguramente seguirán series, cómics y más películas de Tlalocan y más gente querrá venir a conocer nuestros cenotes, nuestras pirámides y nuestra mitología. Enhorabuena.
Debe agradecerse el respeto y la atención que el director brinda a la civilización maya en su película, muy especialmente en estos tiempos de intolerancia disfrazada y racismo negado.
Si “Pantera Negra” reinvindicó los siglos de esclavitud a los que fue sometida la comunidad afroamericana, su secuela reinvindica la servidumbre y el peonaje de los indígenas mayas. La cinta no se detiene en explicaciones históricas ni alegatos ni tiene porqué hacerlo. Es ficción y así debe verse.
El largometraje tampoco ahorra oportunidades para hacerle homenajes a Chadwick Boseman.
Hay cinco momentos en la película de tributo puro al querido intérprete del rey T’Challa. Y también es un escaparate para los actores mexicanos Tenoch Huerta, Mabel Cadena y Josué May Chi, entre otros, además de los músicos del colectivo ADN Maya.
Y aunque también nació en México, Lupita Nyong’o ha dicho que de joven fue víctima de comentarios racistas en su propio país natal. Este mismo racismo ha sido denunciado también por Tenoch Huerta.
Sin duda, deberíamos escucharlos, pero también verlos. Vamos al cine.
Gerente de los Cines Siglo XXI, correo jorge.cauich@gmail.com
