A diferencia de los cuentos de hadas que vimos de niños en la televisión, “Pinocho” es una historia un poco difícil de entender. Sí hay un hada, pero cuesta descubrir la línea que divide a los malos de los buenos. No hay dragones ni brujas ni manzanas envenenadas. ¿O sí?

Pinocho no quiere ser una marioneta ni tener hilos que lo manipulen, sino un niño de verdad, que en la historia original significa ser libre, tener libertad.

En esencia, el Hada Azul libera al muñeco de los hilos físicos que lo atan y le brinda dos cosas: un padre, que le intenta inculcar principios y valores, y una conciencia, que debe enseñarle que sus decisiones tienen consecuencias.

Hay una lección en ello: tener principios, valores y conciencia permitirán que Pinocho sea libre, sea un niño de verdad. Sin embargo, en su aventura se encontrará con personas que lo manipulan y le imponen hilos que no puede ver.

“Pinocho” es la historia de un héroe que, no teniendo hilos, acaba por aceptar la manzana envenenada de la manipulación. Se trata de la representación misma de los seres humanos de estos tiempos de redes sociales que creyendo ejercer su libertad acaban convertidas en marionetas de otros.

Pero claro, el extraordinario artista que es Guillermo del Toro tiene una versión propia para contarnos, utilizando la artesanía cinematográfica que es el “stop motion”, es decir fotograma por fotograma.

Se agradece el guiño: la historia de una marioneta de madera contada foto por foto con marionetas.

La cinta acaba de ser postulada a los Globos de Oro en tres categorías: Mejor Película Animada, Mejor Banda Sonora y Mejor Canción Original.

Pinocho se estrenó hace tres semanas con sala llena en los Cines Siglo XXI, que acaban de obtener un Récord Guinness por su esfuerzo de inclusión para las personas con discapacidad, y esta semana se ofrece un precio especial de 25 pesos por entrada, a la par con el estreno de la cinta en Netflix.

En cualquier formato, todo mundo debe ver la versión de Pinocho del director mexicano de cine más amado por sus paisanos. Nosotros preferimos la experiencia de la gran pantalla, el sonido envolvente y las palomitas más deliciosas de la ciudad. Vamos al cine.

(*) Gerente de los Cines Siglo XXI, correo jorge.cauich@gmail.com

 

 

 

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