El idilio que viven María Teresa y Santos, los personajes protagónicos de la telenovela “Tierra de Esperanza”, demanda de los actores Carolina Miranda y Andrés Palacios una compenetración tal que no sólo se base en el talento, sino en la personalidad e imagen que ambos proyectan a la cámara.

La química entre ambas estrellas es un elemento definitivo para lograr esa atracción que hace que dos personas de mundos tan diferentes, como sus personajes, encuentren lo necesario para entender que están hechos el uno para el otro.

Así lo explican Carolina Miranda y Andrés Palacios quienes, quienes aprovechando una pausa en el rodaje de sus escenas en las locaciones de la hacienda Poxilá, al sur del municipio de Umán, Yucatán, comentan en entrevista con el Diario la manera en que han sabido compaginar las características de los protagonistas de “Tierra de Esperanza”.

También hablan sobre la historia y todo lo que significa rodar en un lugar al aire libre bajo condiciones climáticas un tanto hostiles, dadas las altas temperaturas a las que suele trabajarse la mayor parte del tiempo.

Para ambos estelares ese elemento llamado “química entre ambos” ha sido factor clave, a tal grado que la relación que María Teresa y Santos proyectan en cada escena no sería posible de no darse ese elemento que les hace caerse bien, apoyarse y generar ese extra que permite que las escenas entre ambos fluyan con tal naturalidad que hace de la pareja algo creíble y disfrutable.

En Yucatán

Como hemos informado, desde hace más de una semana la producción de José Alberto “El Güero” Castro graba en la hacienda Poxilá las primeras escenas del melodrama “Tierra de Esperanza”, versión tropicalizada de la exitosa telenovela colombiana “La Tormenta”, misma que saldrá al aire a través del Canal de las Estrellas de televisa en horario estelar de 9:30 de la noche, a partir del próximo 5 de junio.

La producción, de unos 70 elementos, entre talento técnico y artístico, planea grabar de manera intermitente en Yucatán, tanto en esta hacienda como en otra, Xtepén, así como en locaciones de la capital del estado, en agosto próximo, cuando se graben las últimas escenas de la trama.

La producción trabaja en condiciones climáticas muy difíciles para la mayoría de los participantes, temperaturas que rondan los 40°, en un ambiente despejado rodeado de abundante vegetación, lo que demanda a los actores más concentración y menos errores para optimizar los tiempos de rodaje y evitar sobreexponerse al calor extremo.

Carolina está feliz y emocionada de poder participar en esta producción de José Alberto, de haber sido seleccionada para llevar el protagónico, y dijo sentirse contenta de tener como pareja en la historia a Andrés, porque conoce la trayectoria del actor a través de varias de las telenovelas en que ha participado y a quien tiene en una amplia estima por su talento.

“Estoy muy contenta de estar aquí, de tener la oportunidad que se me brinda y más aún porque estoy trabajando al lado de gente muy profesional”, aseguró.

Misma escuela

“He sido muy afortunada de contar con el apoyo de Andrés Palacios, con quien guardo una gratísima amistad, los dos somos egresados del Centro de Capacitación Actoral de Televisa”, dijo Carolina.

“Creo que ha habido buena química entre Andrés y yo y eso es bueno, porque cuando las cosas se dan, fluyen con facilidad y el resultado salta a la vista, nos llevamos muy bien y estamos en disposición de trabajar siempre”.

“Para que se dé la magia entre los dos protagonistas, la química debe estar presente en ambos”, explicó.

“Cuando se trabaja y se da esa química, las cosas se dan, y ahora, en este entorno tan bonito y donde está el calor muy fuerte, es muy especial que se esté dando esa química entre Carolina y yo para alcanzar un buen resultado”, dijo, y añadió que ambos se cayeron muy bien desde el primer momento, están siempre de buen humor, se apoyan mutuamente y eso permite que se obtenga un buen resultado en escena.

Ambos actores dijeron sentirse también muy emocionados de disfrutar de las locaciones en Yucatán, una entidad que ofrece bellezas naturales, haciendas, playas, zonas arqueológicas y mucha hospitalidad, sólo esperan tener la oportunidad de poder disfrutar, algún día libre, de todo lo que puede ofrecer el estado.— Emanuel Rincón Becerra

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