Todas las personas tienen gustos diferentes. Están aquéllas que disfrutan de los libros y una buena taza de café, y están las que prefieren los videojuegos y el anime.

Hay un subgrupo que disfruta más interpretando personajes. Es el caso de los cosplayers, es decir, de “una persona que se disfraza y participa de este tipo de acciones del disfraz”.

Estos personajes cobran vida y se reúnen para ser parte de una gran comunidad, como la que se congregará hoy y mañana en la convención Tsunami Mérida, en el Centro de Convenciones Siglo XXI.

Para conocer un poco más de este subgrupo, la cosplayer Yerahoney, quien personifica a Eritrocito del anime “Cells at Work!”, ofreció una entrevista al Diario en la que reveló que desde muy pequeña ha visto animes, como “Dragon Ball”, “Caballeros del Zodíaco”, “Candy Candy” y “Sailor Moon”, que despertaron en ella el gusto por estas animaciones.

Por esta razón, no le fue difícil aceptar la invitación de una amiga a asistir disfrazada a una de las primeras convenciones del Tsunami en Mérida. “Me dijo ella (su amiga): ‘Va a haber una convención, vamos a ir disfrazadas’”, recordó.

“En ese entonces no sabía qué era el cosplay; fuimos disfrazadas y ahí vi más gente disfrazada, de hecho Grettel (Rodríguez Almeida, una de las organizadoras del evento) era la pionera, porque ella sí sabía lo que era cosplay. Desde ahí dije: ‘Eso está muy padre, hay más gente a la que le gusta disfrazarse de animes y pues ¿por qué no hacer uno?’”.

A partir de ese momento, y poco a poco, disfraz tras disfraz, Yerahoney conoció a toda una comunidad de cosplayers en Mérida.

Relató que este gusto exige dedicación, desde escoger los elementos para darle forma al vestuario hasta aprender habilidades, como la costura, para crear sus propias indumentarias. Esto le da satisfacción, pues al hacer el cosplay se despierta también la imaginación.

“Encontré mi gusto ahí, mi hobby, nació de algo casual, como disfrazarnos, y pasé a encontrar el significado del cosplay”, añadió.

Yerahoney destacó que en su amplio recorrido por esta afición ha trabajado en más de 40 personajes, de los cuales todos llevan sus propios accesorios y artilugios.

Hay varias caracterizaciones en las que ha invertido una buena cantidad de recursos monetarios y ésas prefiere usarlas varias veces. Pero algunas otras son de una sola puesta y opta por venderlas completas o por partes, ya que esto igual ayuda a la comunidad, y a ella a recuperar un poco de lo invertido. “Tengo muchos en lista y tengo otros que no he estrenado, pero siempre trato de sacar cosplays nuevos, trato de renovar”.

Enfatizó que ser un cosplayer no significa “ser raro”, sino que, por el contrario, debe verse como una manera sana de divertirse, de trabajar para obtener lo que se quiere y sacarle provecho a un pasatiempo.

Reiteró que ser un “otaku” no es algo extraño, sino que equivale a ser una persona que, al igual que las demás, tiene preferencias específicas, en este caso el anime.

Subrayó que los jóvenes que deciden ver anime o jugar videojuegos deben realizarlo de manera sana y no obsesiva, pues este tipo de aficiones sirve también para conocer a personas que disfrutan de lo mismo.

Recalcó que estos hobbies no deben verse como un método de escape, sino como una manera de hacer buenas amistades, como en el caso de ella, que además de ser cosplayer tiene amigos dentro de este mundo, en el que se aconsejan y ayudan para crear nuevos personajes.

Agregó que se puede conocer a grandes cosplayers del ámbito internacional, que se hicieron aun más famosos con la pandemia de Covid-19, cuando las únicas herramientas de conexión eran las redes sociales.

Hoy en día sigue las redes no solamente de cosplayers nacionales, sino también las internacionales.

Al profundizar en la inversión en la creación de un personaje, admitió que ha hecho gastos elevados. “El más sencillo (costó) unos 1,500 pesos y el más elaborado que tengo que es uno de ‘Star Wars’, gasté como siete mil pesos… Pueden ser bastantes caros”, afirmó.

Yerahoney puntualizó que cuando un hobby no daña a nadie la persona puede invertir su dinero en lo que desea.— Eunice Cruz Molina

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