CIUDAD DE MÉXICO.—A la manera de Carl Bernstein y Bob Woodward, periodistas que con sus artículos de investigación empujaron en la década de 1970 a que cayera el expresidente de Estados Unidos Richard Nixon, Jodi Kantor y Megan Twohey también colaboraron para que otro gigante se derrumbara: Harvey Weinstein.

Con sus firmas, un elaborado reportaje del 2017 en The New York Times, en el que valientes víctimas decidieron dar testimonio, expuso más de tres décadas de abuso sexual serial, a puertas cerradas, del otrora todopoderoso productor hollywoodense.

En una declaración de principios, la película “Ella dijo (She Said)”, que llega a los cines de México hoy jueves, no le pone rostro a Weinstein: en pantalla es sólo una figura amenazante que hará lo que esté en sus influyentes garras para detener la inminente publicación del explosivo texto.

Su “ángulo” son esas reporteras cuya exclusiva expuso un modus operandi de coerción y violencia no sólo en la industria del cine, sino que se replica donde sea, como demostró el movimiento #MeToo.

“Sí, el foco está en estas periodistas que investigaron su historia, y en las mujeres que valientemente dieron un paso al frente y les permitieron usar sus testimonios para su artículo”, subraya la directora, la alemana Maria Schrader (Poco Ortodoxa), en entrevista.

Zoe Kazan y Carey Mulligan interpretan a Kantor y Twohey, respectivamente, y la cámara sigue a sus personajes en su sala de redacción, cotejando pistas, solicitando entrevistas, documentos, desenmarañando una colosal red de hostigamiento a mujeres, famosas o no (asistentes, empleadas, productoras).

En el papel, “Ella dijo” se emparenta con filmes de investigación periodística, como “Todos los hombres del Presidente” (1976), sobre el escándalo Watergate, o “En primera plana” (2015), sobre casos de pederastia en la Iglesia Católica de Boston.

Se distancia de ellos, sin embargo, en que no se limita a mostrar la faceta profesional de sus protagonistas, sino que ahonda en los dramas muy íntimos (como esposas o madres) a los que hacen frente (depresiones, ausencias), sin descuidar el desarrollo de su reportaje.

“(Kantor y Twohey) fueron increíblemente generosas, compartiendo todo sobre ellas mismas, detalles que no fueron escritos en su meticuloso trabajo. Nos permitieron incluir el lado privado de sus vidas. Ellas respondieron cualquier duda que tuviéramos. Carey y Zoe emprendieron su propia búsqueda, conocieron a Meghan y Jody en privado, con sus hijos, les hicieron preguntas…”, dijo la productora.

La narración de “Ella dijo” es una carrera a contrarreloj: acechadas por Weinstein, las reporteras tienen una fecha límite para publicar su investigación, pero necesitan, para hacerla irrefutable, que víctimas dejen el anonimato en su acusación.

Lo intentan con Gwyneth Paltrow, quien ya no desea callarse lo que trae dentro pero teme las represalias, lo mismo que con Ashley Judd, quien decidió revivir el delicado momento y aparecer en la película.

“Su presencia es muy importante, que decidiera recrear eso fue una contribución increíble. Me siento agradecida por poder haber trabajado con ella”.

El largometraje elude sensacionalismos y se centra en el coraje que requiere romper el silencio, así como en el valor que tiene el periodismo como transformador social.

“Al hacer una película, yo me pongo en el lugar de la audiencia. Me pregunto cómo reaccionaría a lo que veo, si me involucra emocionalmente. Definiría parte de mi trabajo como crear puentes emocionales. Esta película tiene muchos picos, pero diría que toda ella te envuelve con el mundo emocional de las protagonistas”, explica la realizadora.

Dolor y perdón

Un día después de la publicación del texto que ganaría el prestigiado premio Pulitzer, el 6 de octubre de 2017, Harvey Weinstein pidió perdón a colegas a quienes les causó dolor, y anunció que se tomaría un descanso y terapia.

 

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