ANKARA (EFE).— “Flores rojas” era una exitosa telenovela turca, con su clásica ración de líos amorosos y conflictos familiares, hasta que se topó con la ira de una cofradía islámica, cuyas quejas han logrado que la autoridad audiovisual multara a la emisora por considerar que atenta contra los valores nacionales y espirituales.
La historia que cuenta “Flores rojas” gira en torno a una mujer, casada a la fuerza dentro de una ficticia secta islámica llamada “Los mortales”, que trata de liberar a su hija de la influencia de esa comunidad.
Aunque es una ficción, Ismailaga, una influyente cofradía de Estambul, parece haberse sentido identificada con el argumento y ha pedido que se cancele la serie.
En un mensaje difundido el 21 de diciembre, tras la emisión de solo un capítulo, este grupo tildó de “inaceptable” que un programa de televisión “insulte a la religión y a los religiosos” y exigió eliminarlo de la parrilla chica.
Pese a que esta telenovela tenía gran audiencia, el Consejo de Radiotelevisión (RTÜK), dependiente del gobierno, impuso a la emisora, FOX TV, una multa económica y la suspensión de la emisión durante dos semanas con el argumento de “vulnerar los valores nacionales y espirituales y la moral”.
Un juzgado confirmó el pasado lunes la decisión y suspendió la emisión del tercer capítulo hasta el próximo día 22.
Además, el Ministerio de Familia y Asuntos Sociales y el de Cultura y Turismo han retirado los permisos de rodaje en espacios bajo su gestión, y la productora tuvo que buscar otras localizaciones.
“Hay una guerra entre el sector laico de la sociedad y el islamista conservador, con el Gobierno respaldando al segundo. El debate por ‘Flores Rojas’ se debe leer en este contexto”, explica a EFE el sociólogo Mustafa Sen.
Ismailaga impone a sus miembros un estilo de vida fundamentalista. En el barrio de Estambul donde esta secta domina la vida pública, los hombres visten calzones amplios, túnica y turbante, y las mujeres van tapadas enteramente con el hiyab negro que deja ver sólo el rostro y las manos.
La comunidad mantiene colegios coránicos, ofrece cursos religiosos y difunde su visión ultraortodoxa del islam entre los 130,000 seguidores que tiene en X, antes Twitter, y los 300,000 de Instagram, así como en revistas y un canal de televisión propio.
El grupo está bien relacionado con el Gobierno que preside el islamista Recep Tayyip Erdogan.
“Los miembros de estas cofradías islámicas envían a sus hijos a instituciones coránicas, pero no a los colegios públicos laicos. Para ellos, la República turca es un espacio de infieles, no un país islámico”, analiza el teólogo Ibrahim Maras en el medio digital Medyascope.
Si alguien no sigue las indicaciones del jefe o líder religioso de la comunidad, esta corta toda relación con el disidente, agrega Maras.
En este ambiente se desarrolla ‘Flores Rojas’, creando una tensión emocional entre la madre protagonista, miembro de la cofradía, y un joven psiquiatra, republicano y laico, sin que falte una historia de dos niñas, una parte de la secta y la otra no, que son hermanas sin saberlo.
Para los sectores más religiosos, la telenovela denigra el islam en su conjunto, al atribuir estereotipos de autoritarismo e hipocresía a todos los creyentes.
La sumisión al líder religioso y la violencia, incluidos los abusos sexuales, son mucho peores en la vida diara de estas sectas que lo que muestra la telenovela, asegura en Medyascope también el teólogo Sahin Filiz.
Concretamente en Ismailaga se han registrado en las últimas décadas varios asesinatos, aparentemente parte de una lucha por el poder, y el año pasado una de sus ramas saltó a las noticias al imponerse severas condenas por abuso sexual a una familia que había casado a una niña con su profesor coránico.
De un vistazo
Poder en crecimiento
Las cofradías islámicas, poderosas en épocas otomanas, fueron ilegalizadas en bloque en la república laica fundada en 1925, pero en las últimas décadas su peso político ha aumentado.
