Durante los años en que he sido docente e impartido clases a nivel licenciatura, talleres y cursos sobre cinematografía he notado un patrón particular con respecto al quehacer cinematográfico en nuestra entidad, especialmente cuando se aborda desde la perspectiva del talento joven que quiere iniciarse en el séptimo arte.
Dejando a un lado la brecha de creativos que tienen años de experiencia, muchos de estos “nuevos realizadores”, cuya edad formativa va entre los 18 y 25 años, comienzan sus producciones como lo hicieron directores de cine en su época: haciendo cine de guerrilla. ¿Qué es esto?
El cine de guerrilla es una subcultura de realización, una forma alternativa de quehacer cinematográfico con lo que se tiene a la mano para capturar un elemento audiovisual, todo esto con la finalidad de no depender de equipos de difícil acceso y de elevado valor comercial.
Dicha corriente se considera como punto y aparte del cine independiente, que también presenta unas características particulares que lo hacen destacar.
Este método es el resultado de satisfacer la inquietud de hacer cine por el mismo sentido de hacer cine, sin ninguna limitación de por medio, gracias también a la democratización con el paso de los años de las nuevas tecnologías, que han acercado esa posibilidad a mayor número de gente.
Pero, más allá de alimentar el sentido romántico de que hoy por hoy gracias a esta subcultura de realización se puede decir que cualquiera puede incursionar en el séptimo arte, es necesario poner un freno de mano a esta motivación explosiva de posibilidades creativas.
Un gran porcentaje de personas que se inician en el cine toman el tiempo de documentarse en un sentido audiovisual, conocen de encuadres, movimientos de cámara, diversos elementos que pueden permitir comunicar el lenguaje fílmico. Pero cuando se les pregunta qué conocimientos tienen sobre la historia del cine, del estudio de realizadores, de teorías narrativas y cinemáticas, muchos admiten la desidia por el conocimiento.
¿Cómo se pretende dominar el lenguaje del séptimo arte si no se da tiempo a comprender el lenguaje de los diversos discursos que talentos le han brindado a la historia del cine?
Allí es donde las instituciones, más que inducir al joven creador a hacer cine, deben hacer que conozca de cine. Se dice que en este medio se encuentra más peso en la filmografía que en el currículum, pero ¿qué pasará cuando ese cineasta encuentre que la falta de currículum y de estudios teóricos del lenguaje no aportan a su obra filmográfica?
Habrá un problema y no por la falta de recursos técnicos, comenzando así una brecha con mucha bruma.
Maestro en Arte Cinematográfico.
