Una de las últimas apariciones de Alain Delon fue el 19 de mayo de 2019 en el 72o. Festival Internacional de Cine de Cannes. El actor recibió la Palma de Oro honoraria por su exitosa trayectoria
Una de las últimas apariciones de Alain Delon fue el 19 de mayo de 2019 en el 72o. Festival Internacional de Cine de Cannes. El actor recibió la Palma de Oro honoraria por su exitosa trayectoria

PARÍS (EFE).— Alain Delon, uno de los últimos monstruos del cine francés, murió ayer a los 88 años en su mansión de Douchy, a 130 kilómetros al sur de París, lo que provocó un torrente de homenajes en el mundo del cine, pero también de autoridades de Francia y de personalidades públicas.

La noticia la dieron sus tres hijos, los mismos que a comienzos de este año se enfrentaron sobre el estado de salud y la asistencia que necesitaba el actor que sufrió un accidente vascular cerebral en 2019.

En un comunicado, Alain Fabien, Anouchka y Anthony Delon confirmaron que su padre murió “serenamente” en Douchy “rodeado de sus tres hijos y de los suyos”, y pidieron que se respete “su intimidad en este momento de duelo extremadamente doloroso”.

Antes del ataque cerebral, a Delon le diagnosticaron cáncer —en concreto un linfoma—, lo que deterioró su estado en 2023 y generó diferencias entre los hijos, que durante meses lavaron la ropa sucia en los medios.

La noticia de su muerte se convirtió en el único tema en una Francia que está de vacaciones. Las reacciones aumentaron, y la televisión, e incluso cines, modificaron su programación para emitir películas del actor.

El presidente francés, Emmanuel Macron, fue uno de los primeros en recordar la figura de Alain Delon, en un mensaje en su cuenta de X en el que lo calificó de “monumento francés”.

“Alain Delon encarnó papeles legendarios e hizo soñar a todo el mundo”, destacó Macron, que se refirió a algunos de los personajes que marcaron su carrera, en películas como “Il Gattopardo” o “Rocco e i suoi fratelli” de Luchino Visconti, “Monsieur Klein” de Joseph Losey o “Le Samouraï”, de Jean-Pierre Melville.

La ministra de Cultura, Rachida Dati, señaló que fue “el actor por excelencia, una verdadera leyenda, nuestra estrella más inmensa” de la que se admiraba “su belleza incandescente, su increíble carisma, con soltura y elegancia, pero también su libertad de artista, su audacia, su espíritu de protesta y, por supuesto, la absoluta perfección de su interpretación”.

En el mundo del cine, uno de los recuerdos más emotivos vino de la actriz Brigitte Bardot, que lo conocía desde 1958, que trabajó varias veces con él, la primera en 1961, y que dijo que Alain Delon “representó lo mejor del ‘cine prestigio’ de Francia, un embajador de la elegancia, del talento, de la belleza”.

“Deja un vacío abismal que nada ni nadie podrá cubrir”, lamentó la que fue uno de los mayores símbolos sexuales del cine, que señaló que con su muerte perdió “un amigo, un ‘alter ego’, un cómplice” con el que compartía “los mismos valores, las mismas decepciones, el mismo amor por los animales”.

Nacido en Sceaux, cerca de París, el 8 de noviembre de 1935, quedó marcado desde niño por la separación de sus padres, su infancia fue problemática, con expulsiones de varios colegios.

Aunque iba para charcutero —profesión del segundo marido de su madre—, a los 17 años adelantó su servicio militar y se embarcó en la guerra de Indochina.

Fue a su vuelta a Francia, mientras hacía diferentes trabajos de supervivencia cuando se convirtió en actor, animado por la actriz Michele Cardone y por Yves Allégret, que le dirigió en su primera película, “Quand la femme s’en mêle” (1957).

Al año siguiente, en el rodaje de “Christine” conoció a la que se convertiría en uno de los grandes amores de su vida, Romy Schneider, con la que formó una de las parejas más admiradas del cine.

En los años 60 y 70 rodó las películas que propulsaron su carrera y le convirtieron en uno de los actores de fama mundial, empezando por “Plein Soleil” (1960) de René Clément, en la que hacía de Tom Ripley, el conocido personaje de la novela en la que se inspira el filme, que publicó cinco años antes Patricia Highsmith.

Alain Delon no consiguió triunfar en Hollywood y a partir de los años 80 su producción decreció.

No obstante, fue en 1985 con “Notre Histoire” de Bertrand Blier, con la que consiguió su primer César al mejor actor.

Una de sus últimas interpretaciones fue meterse en la piel del emperador Julio César en “Asterix aux jeux olympiques” en 2008.

Fue siempre un hombre de derechas y gaullista, aunque en los últimos años se significó por mostrar su cercanía con el líder de la ultraderecha francesa, Jean-Marie Le Pen, y por algunos de sus posicionamientos públicos, por ejemplo contra la adopción por parte de parejas homosexuales.

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