MADRID (EFE).—“Este concierto en Madrid es el último de mi vida y por tanto el más importante. El que en unos años recordaré con más emoción”, dijo Joaquín Sabina anteayer ante 12 mil personas en el cierre de la gira “Hola y adiós” que, según sus palabras, también ha sido su despedida de los escenarios.
En un espectáculo con enorme carga emocional en el Movistar Arena, el cantante nacido en Úbeda (Jaén) hace 76 años, ha dado “un adiós enormemente agradecido” por haber visto “crecer sus canciones”, que “de un modo misterioso”, ha subrayado, se han “colado en la memoria sentimental de varias generaciones”.
“Esta gira que se llamaba ‘Hola y adiós’ ya pasó por medio mundo —han sido 71 conciertos con más de 700,000 entradas despachadas— y anteayer ya se llama solo ‘adiós’”, ha dicho con voz rota Sabina, que ha salido al escenario apenas 9 minutos más tarde de la hora señalada y tras la emisión de un vídeo en las grandes pantallas que rodeaban el escenario con la canción “Un último vals”.
Más de dos horas más tarde, un Joaquín Sabina que no ha disimulado las lágrimas —tampoco sus músicos y muchos de los asistentes al concierto- se ha despedido entre ovaciones.
Entre “Yo me bajo en Atocha” y “Princesa”, la última canción, Sabina ha hecho un repaso de temas de muchos de los diecisiete álbumes publicados desde finales de los años 70, cuando comenzó su carrera del compositor.
En total han sido 23 canciones —cuatro interpretadas por miembros de su banda— entre ellas la muy coreada “Calle Melancolía”, que según ha dicho fue la segunda que escribió en su vida, hace 40 años, y que ha querido darse el capricho de sacar para esta última gira después de “mirar en el baúl de las canciones antiguas, oxidadas y semiolvidadas”.
Otro de los grandes momentos de la noche ha sido cuando ha relatado la génesis de otra de sus canciones más conocidas. “Chavela me contó que vivía en el ‘Bulevar de los sueños rotos’ y yo pensaba que me estaba regalando un verso maravilloso y que merecía una canción”, explicó sobre el tema que apareció en el disco de 1994 “Esta boca es mía”.
“Me puse a escribirla en el cuadernillo que siempre llevo encima, y antes que a nadie tuve el honor de cantársela a Chavela Vargas los dos solos, mirándole a los ojos”, añadió antes de enfilar la canción con el público puesto en pie.
El álbum que le dio un éxito masivo en 1999, “19 días y 500 noches”, ha sido uno de los más recordados durante la noche, con el tema homónimo que le dio nombre junto a “Ahora que…”, “De purísima y oro”, “Una canción para la Magdalena” y “Noches de boda”, auténticos himnos que han sido masivamente coreados.
También de los años noventa, en concreto de 1996 es “Yo, mi, me, conmigo”, otro de los grandes protagonistas de la noche (“Y sin embargo”, “Tan joven y tan viejo” y “Contigo”, que han alternado con himnos como “Y nos dieron las diez”.
De un vistazo
Punto y final
Sabina se subió el domingo por última vez a un escenario con su concierto en el Movistar Arena de su Madrid, pero eso, como ha indicado el propio artista y suscribe su entorno, no significa el final de su faceta artística. Fue en julio de 2024 cuando anunció su despedida de los grandes escenarios.



