CIUDAD DE MÉXICO (EFE).—Con el corazón “adolorido” por la tensa situación entre Estados Unidos y México, Lila Downs, asegura que ha tenido que alejarse de las noticias para “tener un poco de paz” y, en su lugar, escribir cumbias como “Cambias mi mundo”, inspirada en la fortaleza de las mujeres jóvenes.
“Crecí con unos padres que siempre tenían prendidas las noticias. Hasta la fecha, cuando voy a ver a mi madre, las tiene puestas a todo volumen, pero a mí me provoca mucha ansiedad”, confiesa la artista, tras lamentar que, aunque ella no votó por Donald Trump, una “gran parte” de los latinos (45 %) sí lo hizo, lo que afectó “el futuro” de esta población.
La ganadora del Grammy cuenta que decidió levantar el telón de su próximo disco con “Cambias mi mundo”, acompañada de la rapera mexico-estadounidense Snow Tha Product, a quien admira por visibilizar “las diferencias políticas” dentro de la comunidad latina en Estados Unidos, como lo hizo con “Sábado”, una crítica al votante de Trump y a la frustración generada por las deportaciones masivas.
El rap de Snow Tha Product se fusiona a la perfección con la música de Downs, que durante más de 30 años ha sido un refugio intelectual y espiritual para quienes migran del sur al norte, así como para mujeres e indígenas que luchan por el reconocimiento y dignidad.
Para la intérprete, estas jóvenes artistas “están tomando el machete” y logrando que el mundo se “mueva de otra forma”, en un entorno en el que “nosotras somos más sororas”.
“Veo a las mujeres que estamos tomando ya el machete, como lo hago aquí en esta ilustración del compañero (zapoteco Alex José)”, sostiene mientras señala la portada de “Cambias mi mundo”, en la que se le ve a Downs fuerte, armada y rodeada de maíz.
La también antropóloga explica esta unión de las mujeres como uno de los muchos fenómenos de la “era digital”, una etapa que define como “revolucionaria”, porque, más allá de las fronteras y los cerros, podemos “comunicarnos”.
Con 57 años, la artista no sabe si ha cambiado al mundo, pero sí se pregunta cómo hacerlo desde una “emoción universal”, que escape a los parámetros de la avaricia o de la cultura “basada en la mentira”, la cual, afirma, “predomina” en la actualidad.
