• La vitrina del Óscar resguarda celosamente las estatuillas que se entregarán el próximo domingo durante la 98a. ceremonia en el Teatro Dolby. La alfombra roja ya fue desplegada para recibir a las estrellas
  • A la izquierda, Florence Pugh llega a la Fiesta de los Óscar de Vanity Fair, celebrada en Beverly Hills. Arriba, la bofetada de Will Smith a Chris Rock, momento que ha quedado en la historia de los premios

LOS ÁNGELES (EFE).—La 98a. edición del Óscar se celebra en un clima de fuerte tensión internacional, marcado por la escalada bélica en Irán, la creciente polarización geopolítica y las polémicas reformas migratorias impulsadas por la Casa Blanca.

Tras el silencio de los Globos de Oro, con una gala tibia y sosegada, la ceremonia de los mayores premios del cine espera recuperar su carácter reivindicativo en un hervidero de expectativas donde el glamur parece haber cedido su protagonismo a la urgencia de posicionarse ante el divisivo y complejo contexto político.

Aunque las organizaciones de premios suelen optar por el silencio institucional para evitar represalias, la presión individual es la que suele forzar a que se usen los espacios para la reivindicación política.

En los últimos meses, el activismo por parte de personalidades de Hollywood ha ido cobrando forma en las alfombras con el pin “ICE Out”, con el que los artistas se han posicionado contra las deportaciones masivas del gobierno de Donald Trump.

El movimiento surgió en pleno estallido de las protestas en Estados Unidos tras la muerte de la activista Renée Good en Mineápolis a manos de agentes federales, un suceso que ha unificado a la comunidad artística contra la violencia migratoria.

También ha habido protestas silenciosas en los últimos años en favor de Palestina, con los pines rojos “Artists4Ceasefire”, simbolizando el apoyo al cese el fuego y la entrega de ayuda humanitaria en la región.

La crispación política se ha materializado en un aumento de la seguridad en los alrededores del Teatro Dolby tras la reciente alerta del FBI sobre un posible ataque con drones en California por parte de Irán.

La amenaza fue, sin embargo, desmentida por la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien aclaró que “no existe tal amenaza por parte de Irán a nuestra patria, y nunca existió”.

Javier Bardem y Wagner Moura, de las voces más feroces.

El español Javier Bardem, el brasileño Wagner Moura y el estadounidense Marc Ruffalo se presentan en esta gala como una de las voces más feroces contra lo que está pasando en el mundo.

Portando una kufiya palestina al cuello en apoyo a los gazatíes, Bardem alzó la voz durante la alfombra de la pasada edición de los Emmy para exigir sanciones contra “Estado genocida de Israel, no solamente por el genocidio en curso, sino también por el estado de apartheid que provoca tanto desgarro”.

Tanto Bardem como Ruffalo han liderado las críticas contra el belicismo en Oriente Medio, promoviendo un manifiesto que alcanzó las 1,400 firmas contra la colaboración con productoras israelíes vinculadas al conflicto con Palestina.

Por su parte, Moura, postulado este año a Mejor Actor por “The Secret Agent (El agente secreto)”, ha centrado su discurso en la protección de los trabajadores migrantes que sostienen la economía del entretenimiento.

Por ahora, el debate sobre cuánto espacio ceder a la protesta frente al puro entretenimiento sigue abierto en los Óscares.

El mismo conductor de la gala de este año, el comediante Connan O’Brien prefiere pasar de puntillas sobre el asunto durante los preparativos de la ceremonia.

“Creo que lo que está sucediendo en el mundo será un equilibrio muy, muy fino, entre entretener a la gente y también reconocer algunas de las realidades”, indicó anteayer en una conferencia de prensa.

“El tono de nuestro espectáculo es muy festivo e inclusivo. Es un foro para la expresión artística, pero creo que Conan realmente ayuda a la gente a sentirse bien en la sala”, dijo por su parte a EFE el productor de los premios de la Academia, Raj Kapoor.

La historia de los premios más prestigiosos de Hollywood atesora una herencia de momentos en los que se ha empleado su mayor escaparate para la confrontación política y social.

Sin ir más lejos, los creadores de “No Other Land”, el palestino Basel Adra y el israelí Yuval Abraham, ganadores del Óscar a Mejor Documental, pidieron el año pasado tras recoger su reconocimiento que se trabaje en una solución conjunta para poner fin al conflicto en Palestina.

“Hay un camino diferente, una solución política sin ninguna supremacía de los derechos nacionales para ambos pueblos” y la política exterior de Estados Unidos “está ayudando a bloquear el camino” hacia la solución de los dos Estados, afirmó Abraham.

La sombra del primer mandato de Trump ya condicionó la gala de 2017, marcada por constantes alusiones al polémico veto migratorio y a la defensa de la diversidad cultural. Aquel año, en los Globos de Oro, Meryl Streep empuñó un discurso en favor de los inmigrantes y en contra de la violencia política ejercida por el mandatario estadounidense.

Otro de los discursos más poderosos que se recuerdan fue en plena invasión de Irak bajo la presidencia de George Bush en 2003, el documentalista Michael Moore lanzó un incendiario “Shame on you, Mr. Bush (Vergüenza de usted, Sr. Bush)” que dividió al grada entre abucheos y vítores.

Aunque el más memorable probablemente aconteció en 1973 cuando Marlon Brando rechazó su Óscar por “The Godfather (El Padrino)” y delegó en la activista Sacheen Littlefeather la denuncia al maltrato sistemático de la industria hacia los nativos americanos.

Entre fiestas y glamur

La revista Vanity Fair reveló una compilación de anécdotas y testimonios de sus exclusivas fiestas por los Óscares en antelación a la celebración de este año que se realiza por primera vez en uno de los museos más importantes de Los Ángeles, donde acudirán un selecto grupo de estrellas del cine para celebrar los premios de la Academia.

El “after party” de Vanity Fair se ha convertido en las últimas décadas en uno de los eventos más concurridos tras la entrega de las estatuillas, donde las celebridades se reúnen “para beber, bailar y divertirse”, ha recalcado la revista en una serie de artículos, que destacan el alto nivel y frescura del evento.

La revista inició la celebración con una pequeña velada en 1993, para luego trasladarla en 1994 al famoso restaurante Morton’s de Melrose, donde el festejo comenzó a convertirse en una velada imperdible de Hollywood.

Las reuniones que hacía por los Óscar Irwing ‘Swifty’ Lazar, uno de los agentes de talentos más importantes de Hollywood, inspiraron la celebración de la revista impulsada por Graydon Carter, editor de Vanity Fair entre 1992 y 2017.

“El primer año, lo hicimos a pequeña escala, porque me preocupaba que fracasáramos. Pero teníamos gente realmente interesante: Mick Jagger, David Hockney, Billy Wilder, Nancy Reagan y Betsy Bloomingdale”, dijo Carter sobre la primera velada.

El evento también se convirtió en el lugar más importante para ver la transmisión de los Óscar.

La autora Fran Lebowitz describió la fiesta de 1997 como un ambiente surrealista en el que los invitados lucían ropa de más de un millón de dólares solo para ver los premios por televisión.

Para lograr entrar a la fiesta solo se puede acceder con invitación, pero algunos declinan asistir. Melinda Robinson, excoordinadora de la Fiesta de los Óscar de Vanity Fair, contó que Adele se quedó atrapada en el tráfico tras recibir el Óscar a la Mejor Canción Original por “Skyfall” y prefirió irse a casa.

El que si se hizo presente fue Will Smith, tras dar una bofetada a Chris Rock en la ceremonia de 2022. Michael Hogan, exdirector digital de Vanity Fair, recordó que el DJ hizo una gran presentación al actor en su entrada a la fiesta. “Pensamos: “¡Mierda!”. ¡Nadie le dijo nada al DJ!”, ahondó.

Entre las anécdotas citadas por la revista destaca la del columnista Frank DiGiacomo quien aseguró que pudo ver a Madonna susurrándole al oído a Brad Pitt después de que rompiera con Gwyneth Paltrow y que las mujeres “hacían fila” para hablar con el actor.

También relató que encontró en el suelo un brazalete valorado en 750,000 dólares, que se le había caído a Elizabeth Hurley y que ella “nunca” le agradeció por encontrar la joya.

El fotógrafo Steve Klein rememora las épocas de juventud de estrellas como Ben Stiller, Leonardo DiCaprio o Seth Rogen, que “siempre llegaban más tarde y se quedaban” hasta cerca de las cuatro de la mañana.

Para Lindsay Lohan las fiestas de la revista en el Sunset Tower parecían fiestas universitarias. Aunque la artista reconoció que nunca fue a la universidad, ella se imagina que así serían.

Este 2026, el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles acoge la la fiesta que se espera se extienda hasta la madrugada del 16 de marzo. La alfombra roja de la fiesta será transmitida en vivo en el portal de la revista y la lista de invitados será “más exclusiva” que nunca.

De un vistazo

Sorpresas

La ceremonia del Óscar, que cada año reúne a las estrellas, promete momentos virales, discursos emotivos y varias sorpresas en las categorías principales.

La transmisión

La transmisión comenzará a las 17 horas. En México habrá tres opciones para seguir la entrega de los premios: TNT (TV de paga), HBO Max (streaming) y Azteca 7 (TV abierta). El canal E! arrancará con la alfombra roja a las 16 horas.

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