LONDRES.— La cuenta atrás ha comenzado. El próximo 30 de abril de 2026, la gran pantalla recuperará uno de los iconos más potentes de la cultura pop contemporánea con el estreno mundial de “El diablo viste a la moda 2”.
Tras un periplo promocional que ha recorrido metrópolis como Shanghái, Seúl, Pekín, México y Nueva York, el elenco aterrizó en Londres para una puesta de largo que no solo ha servido para promocionar la cinta, sino para asentar cátedra sobre lo que significa la alta costura en la actualidad.
La expectación es máxima. Volver a ver a Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci compartiendo plano —y alfombra roja— es un evento que trasciende lo cinematográfico para convertirse en un fenómeno sociológico.
En esta ocasión, la capital británica fue el escenario de un despliegue de glamur donde la ficción y la realidad se desdibujaron gracias a la presencia de titanes de la industria como Donatella Versace y Chiara Ferragni.
Si había una aparición esperada, era la de Anne Hathaway. La actriz, que encarna a la evolución de la inolvidable Andrea “Andy” Sachs, optó por un look que rinde homenaje a la sensualidad italiana y al empoderamiento femenino.
Hathaway deslumbró con un diseño de Atelier Versace, la línea de Alta Costura de la casa de la Medusa.
El vestido, de un negro profundo, jugaba con la arquitectura del cuerpo mediante un cuerpo de estructura corsetera, una de las señas de identidad de la firma. Los detalles marcaron la diferencia. Acompañada por la propia Donatella, Anne demostró que la relación entre la moda y el cine es, ahora más que nunca, una simbiosis perfecta.
Meryl Streep hizo honor al título que la consagró como la villana más elegante del cine. La oscarizada actriz apostó por la sobriedad vanguardista de Prada, reafirmando que el estilo de Miranda Priestly sigue más vivo que nunca.
El conjunto se articuló en torno a un abrigo satinado de corte midi, de líneas puras y arquitectónicas. Bajo esta pieza, Streep lució una blusa de seda blanca con un pañuelo al cuello, cerrado por un broche de pedrería que recordaba a la opulencia de las editoras de moda de la vieja escuela.
Sin embargo, el “momento viral” de la noche fue su accesorio: un bolso de mano que replicaba una edición de la revista “Runway”.
Emily Blunt, quien regresa como la sarcástica Emily Charlton, aportó la nota de color vibrante a la noche. La actriz se decantó por un diseño de la casa Balenciaga, pero bajo la nueva dirección creativa de Pierpaolo Piccioli. Es evidente que la firma ha dado un giro de timón, alejándose de la estética disruptiva de años anteriores para abrazar un clasicismo renovado. Blunt lució un conjunto de dos piezas en rojo.
Una de las grandes novedades de esta secuela es la incorporación de Simone Ashley. La estrella de “Los Bridgerton” se une al universo de Miranda Priestly interpretando a su nueva mano derecha, y su presencia en la alfombra roja no pasó desapercibida.
